lunes, 17 de abril de 2017

De jabalíes, héroes y mitos.

De Jabalíes, héroes y mitos
Por Francisco Salamanca


Según la mitología de la Grecia antigua, Heracles, en una de sus doce pruebas debe dar caza al Jabalí de Erimanto, una terrible bestia que destroza cuanto sembrado y obra encuentra, aterroriza la región en la que vive y no duda en devorar a los hombres que se le cruzan en el camino, hasta que el héroe clásico le captura vivo y, sobre sus espaldas, lo lleva a la ciudad de Micenas.

Según otra mitología, más reciente, la Segunda República española habría sido un sistema parlamentario en la que hombres justos y muy preparados quisieron cambiar las cosas de forma democrática, y, que lo hubiesen conseguido, si unos militares golpistas, a sueldo de la Iglesia y los terratenientes, no les hubiesen traicionado.

Más allá del indiscutible hecho de que el golpe militar y la derrota del bando popular nos hayan traído hasta esta España desmovilizada, conservadora y más desigual que nunca. De cuarenta años de dictadura y otros cuarenta de periodicos cerrados, partidos ilegalizados, condenas por twits, fosas de cal entre desahucios, reformas laborales y mujeres asesinadas, bajo la tutela de la misma Iglesia que bendijo las bombas y de las mismas familias que las pagaron, el hecho es que aquella “república de trabajadores”, de tal, solo tuvo el nombre.


En su último libro, titulado “Eduardo Barriobero, las luchas de un Jabalí”, José Luis Carretero se atreve a hurgar más allá de la postal en blanco y negro de la mitología oficial de la izquierda para, a través de un hombre de carne y hueso, y un relato a ratos novelado pero siempre riguroso, mostrarnos otro punto de vista de ese periodo de esperanza, decepciones y plomo que fueron los años treinta en España.


Barriobero, diputado, marido, abogado,crápula,burgués, revolucionario, novelista, federal, masón e irreverente fue perseguido por sus iguales contemporáneos (aquellos que han pasado a la historia como próceres de la libertad mientras reprimían a los obreros y se resistían a dejar votar a las mujeres) por traidor a su clase. Odiado por dedicarse en cuerpo y alma a la defensa de los más desfavorecidos, a darles voz en el parlamento, protección en los tribunales y alma en las novelas. Un Jabalí, entre otros, que se dedicó a perturbar las conciencias y las sesiones parlamentarias de quienes creían que bastaban sus comentarios sagaces de casino para cambiar una estructura social basada en siglos de explotación y brutalidad. Héroes de opereta que llegado su momento solo supieron ser pusilánimes con el poder y soberbios hacia quienes les votaron.

El trabajo que nos ofrece Carretero es una obra divulgativa y accesible que, página a página, va mostrándonos lugares y aspectos de la cultura popular, la sociedad española, las organizaciones obreras y la vida parlamentaria de un modo muy diferente a como los historiadores suelen hacerlo.
Una herramienta útil, en estos tiempos que vivimos, en que no solo se idealizan las derrotas sufridas si no que al abordar, por enésima vez, y sin perspectiva crítica, la opción parlamentaria como motor de cambio social lo que estamos haciendo no es más que trabajar para construir las derrotas del futuro en un momento clave de la historia de España, de Europa y del mundo. Una herramienta que nos muestra que incluso aceptando como un mal menor la existencia de “tribunos populares” estos no solo deben estar la servicio del pueblo si no formando parte de el. Que deben de ante poner la ética a la estética y las necesidades colectivas a sus egos e intereses personales.
Lectura muy amena e interesante. Recomendable para todas aquellas personas interesadas en aquel periodo de la historia y en hacer algo,constructivo socialmente, en el momento que estamos viviendo. No se la pierdan.



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