miércoles, 25 de diciembre de 2013

Economía Directa: Cataluña y rodea el Congreso

Hoy hablamos sobre la consulta soberanista planteada por el Gobierno catalán y analizamos las causas, el presente y la posible evolución del fenómeno independentista catalán. También hablamos sobr e la Ley de Seguridad Ciudadana, también conocida como "ley mordaza", y los sucesos acaecidos durante la convocatoria Rodea el Congreso. Con José Luís Carretero, Jaime Garo, Chus Marcano y Francisco Guillén. Conduce Juan Carlos Barba.





martes, 17 de diciembre de 2013

Anales del IV Encuentro Internacional "La Economía de los Trabajadores"


Aquí tenéis los anales del IV Encuentro "La Economía de los Trabajadores" realizado en Joao Pessoa (Brasil) este mes de julio. Material muy, muy recomendable sobre autogestión, economía social y transformaciones del mundo del trabajo. También está la ponencia que presenté para el mismo.

ANAIS IV ENCONTRO INTERNACIONAL “A ECONOMIA DOS TRABALHADORES”

lunes, 16 de diciembre de 2013

Reflexiones sobre el derecho a decidir

(Publicado en la web "El sillón informativo" (www.elsilloninformativo.es)

José Luis Carretero Miramar

Los catalanes, parece ser, quieren decidir su futuro. Y para algunos eso no es un problema, sino una amenaza. Para otros la cuestión no está ahí, sino en los límites estrechos que, a derecha o izquierda, en castellano o en catalán, se le imponen a esa exigencia democrática fundamental: el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a decidir la arquitectura institucional que les rodea.

¿Qué podemos pensar nosotros respecto al derecho a decidir de los catalanes, vascos, lapones o conquenses? Indudablemente, lo mismo que ha rondado siempre por las mentes de los progresistas, y aún libertarios, de todas las épocas: que la gente tiene derecho a ejercer su autonomía, a vivir sus tradiciones (las que no sean antisociales y no se fundamenten en la explotación u opresión de los demás), a construir y defender su nación (siempre que no se entienda la misma como una maquinaria de agresión para el resto de pueblos circundantes o para las minorías internas, o como una simple pantalla para salvaguardar el poder del gran capital local o transnacional). A tomar decisiones democráticas, en definitiva, sobre aquello que le afecta.

Pero no nos engañemos: un auténtico derecho a decidir también tiene sus exigencias profundas y sus consecuencias prácticas concretas, que no son menores.
Exigencias, porque quien puede lo más (construir una nación), ha de poder también lo menos (decidir qué hacer, cómo funcionar, en todos los aspectos de la vida: en lo laboral y en lo local, así como en lo cultural y lo individual). Un supuesto derecho a decidir que no respete los ámbitos de autonomía y autogestión de los sujetos que lo ejercen, que no alcance a elecciones prácticas reales (como la del mantenimiento en organizaciones supranacionales, la realización de recortes en los servicios públicos o la instrumentación de la política económica), que se limite a la erección de fronteras y al levantamiento de banderas manteniendo la esencia partitocrática y elitista de un régimen político de democracia limitada, ni es derecho a decidir ni es nada.

Para tener derecho a decidir, pues, hay que poder efectuar las elecciones sobre algo más que sobre cuál es la fracción de la clase dirigente que va a mandarnos, o en qué idioma lo hará. Hay que construir una institucionalidad realmente democrática que vaya más allá de los límites de lo puramente representativo o, mejor dicho, de la pura representación de democracia que aquí, como en Atenas, en Barcelona como en Segovia, envuelve los anhelos populares en una nube tóxica de partitocracia, oligarquías económicas y puertas giratorias entre el poder financiero y el control político de la vida real.

Y además, claro, están las exigencias concretas de la situación concreta. Una situación en la que los países periféricos de la Europa devastada por la crisis enfrentan las draconianas dinámicas neo-imperiales de las oligarquías financieras del norte y el asalto inmisericorde de los fondos e inversores institucionales globales. Una situación que impone confluencias, alianzas, frentes.

No es este un mundo para gentes aisladas. Para decidir quedarse solo a merced de los tiburones del capital y las bolsas internacionales. Si se quiere tener derecho a decidir algo sustancial, aquí y ahora, y no en una situación abstracta, ideal o fantasmal, habrá que confluir con otros pueblos de Europa, del Mediterráneo, del mundo. Sólo un proyecto global puede crear el paraguas para poder decidir con garantías de que sirva para algo. Sólo una alianza lo bastante amplia de pueblos y clases populares puede levantar las salvaguardas necesarias para evitar desmembramientos violentos, el control de quien prefiere dominar por separado a los actores subalternos, la emergencia de poderes inalcanzables para los pequeños divididos.

¿Española, ibérica, mediterránea, europea? ¿Federal, confederal, de un tipo nuevo? Eso también hay que decidirlo, y habrá que dialogar sobre ello.
Quien escribe estas líneas lo hace desde Madrid, desde el corazón de Castilla, desde la capital del Reino de España. Sus palabras pueden estar teñidas del centralismo ambiente, o inspiradas por el efecto ilusorio de la imagen espectacular de realidades que no vive en detalle.

Pero su identificación nacional se construye con los mimbres del pensamiento libertario y del republicanismo pi-i-margalliano y socializante: el proyecto de una España plural, federal, autogestionaria, abierta, iberista y mediterránea, latina y solidaria con todos los pueblos del globo.
Sin embargo, eso es algo que debemos decidir. Porque la libre federación presupone ese mismo derecho, el derecho a decidir sobre lo que les afecta, para todos y cada uno de los sujetos sociales. Pero a decidir, también, federarse o no, compartir o no. Tengamos claro, sin embargo, que sólo la firme alianza de los pueblos embarcados en una radical profundización democrática podrá enfrentar y derrotar al capitalismo global y a sus redes transnacionales de poder.

En realidad, en este mundo convulso, todos y todas queremos decidir.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Economía Directa: tira tu televisor

Hoy hablamos sobre las celebraciones del día de la Constitución española; sobre el estudio llamado "El trabajador precario y la construcción del precariado como sujeto del cambio", publicado por Antonio Gómez Villar de la Universitat Pompeu Fabra; sobre el acuerdo alcanzado por los países de la OMC en materia de comercio internacional y sobre el tratamiento que ha recibido el fallecimiento de Nelson Mandela en los medios de comunicación. Con José Luís Carretero, Antonio Rosenthal y Chus Marcano. Conduce Juan Martínez.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La Comisión Europea impone una multa récord a bancos por crear un cártel en el mercado

(Me entrevistan en RT en español).

La Comisión Europea ha impuesto una multa récord a un grupo de grandes bancos internacionales por crear un cártel en el mercado. Las instituciones crediticias fueron acusadas de manipular durante años los índices de interés de referencia en Europa y Japón. Una de las consecuencias de esta actividad ilícita serían los miles de desahucios que se registran en España, según denuncia José Luis Carretero Miramar, miembro de Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión.

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martes, 3 de diciembre de 2013

Conciencia y dialogicidad: de qué hablamos cuando hablamos de formación política

José Luis Carretero
Conciencia y dialogicidad: de qué hablamos cuando hablamos de formación política

Revista Trasversales número 30 octubre 2013-febrero de 2014

Otros textos del autor en Trasversales

José Luis Carretero Miramar
 es profesor de Formación y Orientación Laboral.  Miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión(ICEA).



Mi último artículo en esta misma revista ("Construir también es formarse") en el que sostenía la importancia de la educación (más bien autoeducación) y la formación en el seno de los movimientos sociales actuales, ha merecido algunas críticas directas y otras un tanto veladas, sustentadas principalmente en una idea-fuerza concreta: lo que pretende uno, al fin y al cabo, al hablar de pedagogía de masas o formación no es, ni más ni menos, que imponer su propia forma de ver las cosas al conjunto del movimiento, basándose en una posición de "autoridad" intelectual que le permitiría controlar férreamente el discurso. "No queremos que nadie nos de clases, ya estamos hartos de eso", se ha llegado a oír al respecto.
Lo que denotan estas perspectivas es, precisamente, la estrecha y limitada idea de lo que es la pedagogía y la formación que anima a sus defensores. Imposibilitados de ver nada más que el enfrentamiento recurrente entre fracciones y las pugnas por el poder en que ha consistido la vida política de los ámbitos militantes en las últimas décadas, confunden el necesario desarrollo del conocimiento y la conciencia política con las clases magistrales de lo que ya Paulo Freire llamaba la "educación bancaria" tradicional: esos espacios donde un solo emisor, dotado de una indiscutible autoridad institucional, emite un discurso continuo que no admite disenso y que debe ser memorizado e integrado sin cambios en la mente de un grupo de discentes sometidos al silencio más acrítico.
Y, frente a esta "educación bancaria", no son capaces de imaginar más alternativa que su negación especular, su imagen invertida, pero en todo caso simétrica: la espontaneidad pura y el parloteo sin objeto, donde todos los discursos son posibles pero nunca han de ser problematizados; donde el relativismo absoluto, y la ausencia de buena fe en el debate, impiden la efectiva discusión y avance en el conocimiento tanto o más que el paradigmático profesor autoritario.
Existen alternativas que fundamentan una pedagogía crítica y concientizadora, como la defendida por el ya citado Paulo Freire: la alternativa de la dialogicidad. Partamos de una base: lo cierto es que lo que nosotros necesitamos, como movimiento, no es que la población ("nosotros", tanto como "ellos") se aprenda ciertas consignas o interpretaciones de la historia o del mundo y las repita (repitamos) como papagayos más o menos pintados de rojo o de negro. Eso puede fundamentar las doctrinas de una nueva secta para-religiosa, de un grupo dogmático o de una conspiración fanática, nunca las de un movimiento social popular que busca la liberación de las capacidades productivas e imaginativas de las clases explotadas y oprimidas.
Lo que necesitamos, por tanto, es el desarollo de las capacidades críticas de la población, de su capacidad para afrontar la complejidad de un mundo cada vez más confuso, desde la independencia, pero también desde la fundamentación argumental, racional y empírica, de sus análisis propios.
La gente tiene que ser capaz de analizar su mundo y, al tiempo construirlo y transformarlo, y no sólo de repetir las "consignas" de moda de un autor o partido cuyas tesis básicas no ha confrontado o ni siquiera conoce más que desde la lectura de algún artículo aislado.
La base de ese desarrollo de la conciencia crítica (no de la repetición acrítica de consignas dogmáticas, ni del puro vacío que entiende como sustancialmente equivalentes a cualquier clase de discurso, ya sea el machista que el feminista, el del explotador que el del explotado, el que llama a resistir y el que llama a esconderse) está sustentada en una práctica pedagógica no bancaria ni puramente espontaneísta sino centrada en una dinámica concreta: lo que Freire llamaba la dialogicidad.
La dialogicidad es, en definitiva, el recurso efectivo al diálogo, a una praxis pedagógica que vaya más allá de la bancaria (la clase magistral) y el puro espectáculo vacío. Que consista en problematizar (subrayemos ese problematizar: dialogar no es hablar por hablar ni un puro parlotear sin mecanismos de avance) la propia vida en común con el resto de explotados en un ámbito que garantice la esencia democrática y honesta del intercambio de opiniones y conocimientos.
¿Por qué dialogar en vez de recurrir simplemente a la propaganda o a la clase magistral? Porque, en definitiva, como afirma Gisella Moura: "Los seres humanos son seres de la praxis, seres que emergen del mundo, que transforman y se transforman. Esta praxis se da por el diálogo con el mundo, con los seres humanos. Sin diálogo no hay práctica auténtica, no hay práctica revolucionaria".
O, en palabras de Paulo Freire: "En este sentido, el diálogo no es un accesorio, no es generosidad ni populismo, es una exigencia radical y revolucionaria porque es el elemento fundante de la praxis". De la praxis de cada uno de nosotros, que nace de ese intercambio continuo que generamos con el mundo material circundante, y que nunca podemos abandonar. El eco, que algunos notarán, de las "tesis sobre Feuerbach" en esta argumentación es cualquier cosa menos casual.
Pero el diálogo, que no es por tanto imposición autoritaria del discurso por parte del que "todo lo sabe", no es tampoco puro parloteo relativista. No todos los discursos son "iguales", aunque todos puedan expresarse, pues el objetivo de que nos juntemos a dialogar no es la pura propaganda, pero tampoco la neta "expresividad" de nuestros egos. El objetivo es problematizar en común los problemas colectivos. En definitiva: aprender.
Problematización que, por otra parte, no es tan sólo una simple "forma de discurrir" en torno a las reglas de la lógica o de la razón deductiva, sino que se fundamenta, sobre todo, en la relación dialéctica existente entre teoría y praxis, entre lo que los movimientos hacen y lo que piensan, entre lo que sucede y las interpretaciones que le damos. En palabras de Freire: "No hay concienciación si de su práctica no resulta la acción consciente de los oprimidos, como clase social explotada, en la lucha por su liberación. Por otro lado, nadie concientiza a nadie. El educador y el pueblo se concientizan a través del movimiento dialéctico entre la reflexión crítica sobre la acción anterior y la siguiente acción en el proceso de aquella lucha".
Es decir, que no basta con el diálogo y la problematización. El diálogo y la problematización han de acompañar la lucha efectiva, la praxis, para iluminarla y para tener, también, sentido. No es una cuestión de coherencia moral sino de construcción del conocimiento sobre una base empírica y racional, pero sobre todo, crítica. Por eso, la autenticidad del conocimiento sólo se da "cuando la práctica de desvelamiento de la realidad constituye una unidad dinámica y dialéctica con la práctica de la transformación".
Por tanto, la práctica pedagógica de los ámbitos militantes no puede consistir en la pura dogmática, en la propaganda sin más (que puede generar adhesiones superficiales y "estéticas", pero no conciencia crítica), ni en la pura "apertura" a todos los discursos extendidos en la sociedad, por muy "radicales" que se presenten verbalmente.
Volviendo a Freire: "La acción cultural como la entendemos no puede, de un lado, sobreponerse a la visión del mundo de los campesinos e invadirlos culturalmente ni, de otro, adaptarse a ella. Al contrario, la tarea que se impone al educador es la de, partiendo de esa visión, tomada como un problema, ejercer, con los campesinos, una vuelta crítica sobre ella, de la que resulte su inserción, cada vez más lúcida, en la realidad en transformación".
Formar a la gente (formarnos) es superar las formas de conocimiento ingenuo de las clases populares (imbuidas de múltiples "virus" inoculados por las clases dirigentes) en base a una problematización colectiva y honesta de nuestra praxis y nuestro discurso transformadores, que dan la medida de nuestra inserción en el mundo que nos rodea. De nuevo, el imprescindible Freire:
"En lugar de esquemas prescritos, militancia y pueblo, identificados, crean juntos las pautas para su acción. Una y otro, en síntesis, de cierta forma renacen en un saber y en una acción nuevas, que no son sólo el saber y acción de la militancia, sino el de ella y el pueblo. Saber de la cultura alienada que, implicando a la acción transformadora, dará lugar a la cultura que se desaliena".
Así pues, pueden dejar de temblar nuestros críticos adheridos a la teoría del "todo vale": no pretendemos darles clases magistrales de nada, ni ponerles "deberes" ni contarles las "faltas". No se trata de eso, tampoco de "controlar" el discurso, sino de pro blematizarlo, hacerle enfrentarse a la complejidad, generar la conciencia crítica que nace del estudio colectivo de las luchas, que, a su vez, son luchas por el estudio, por la posibilidad material, en la forma de salario o de prestaciones sociales, de detenerse a pensar en común.
No propongo hacer exámenes del DIAMAT, pero tampoco me parece factible seguir por la vía de la "no problematización", donde el relativismo absoluto permite la irrupción en nuestros medios de numerosos santones reaccionarios alejados de toda lucha efectiva y de una cierta apología de la incultura. Sólo digo que la militancia tiene que dialogar con el pueblo y, con él, empezar a superar la conciencia ingenua de la realidad que se basa en el consumo de productos culturales caducados y peligrosos.
Construir conocimiento en relación dialéctica con la praxis, compartiendo los saberes y los procesos de avance. Para problematizar un poco, citemos también a Raúl Zaffaroni, el jurista argentino autor del muy recomendable libro "El enemigo en el Derecho Penal": si la mayor revolución en las técnicas penales protagonizada por la inquisición fue la sustitución, en los juicios, de la disputatio (determinación de la verdad en virtud de la lucha, el duelo o la ordalía) por la inquisitio (determinación de la verdad mediante el interrogatorio, violento o no, del acusado por parte de un poder superior, poseedor de la condición de dueño y señor), "puede afirmarse que, hoy en día, la Edad Media no ha terminado y que está lejos de terminar. Dependerá de la capacidad humana de transformación del conocimiento el que la inquisitio sea reemplazada algún día por el dialogus, donde el saber no sea de dominus sino de frater".
Ese es un camino a recorrer por la militancia social: sustituir la sociedad del amo y el Capital por la sociedad del diálogo y la conciencia crítica. Los atajos de la pura propaganda o la pura adulación al conocimiento ingenuo, y muchas veces reaccionario, de las clases populares no nos conducirán a ninguna parte.
Problematizar nuestra práctica, dialogar entre nosotros y con el resto del pueblo, practicar y pensar, luchar y analizar, es decir, vivir. Y vivir es aprender y transformar.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Presentación de "La autogestión viva" en Getafe

El próximo sábado, 30 de noviembre a las 7 de la tarde se presenta en Ágora de Getafe  (c/Hernán Cortésn º 11 ) el libro
La Autogestión Viva.
De José Luis Carretero.
Para las personas que lo deseen luego habrá una cena solidaria con el periódico DIAGONAL.
podéis apuntaros a la cena mediante el envío de un email a: autogestioncenador


Economía Directa: Suma, la gente primero

Hoy hablamos sobre la iniciativa de convergencia "Suma, la gente primero", una plataforma que agrupa varios partidos políticos e iniciativas ciudadanas y que se presentará a las elecciones europeas. También hablamos sobre cómo afectarían los límites económicos, ecológicos y de recursos en el caso de una hipotética victoria de las políticas redistributivas. Con José Luis Carretero, Chus Marcano, Antonio Rosenthal y Enrique Noguero. Conduce Juan Carlos Barba.

http://www.ivoox.com/suma-gente-primero-economia-directa-18-11-2013-audios-mp3_rf_2566171_1.html


jueves, 14 de noviembre de 2013

Aquí y ahora

Narra Eric Hobs­bawm en su apasionante obra La era de la revolución los ava­tares de nuestro mundo tras el telúrico suceso de 1789: todo iba a ser transformado en una vorágine alimentada por múltiples cambios paralelos en lo económico, lo político… Una brillante reconsideración histórica que ha de servirnos para, también, alumbrar nuestra visión de un mundo, el actual, cuya historia social se acelera vertigi­nosa­mente. La crisis del ­régimen español del 78, retroalimentada por la crisis general del modo específicamente ­neo­liberal de gestión del capitalismo, así como de las supervivencias keynesianas, inaugura dinámicas inéditas.
Es en este marco que el régimen en el que vivimos trata de recomponerse en base a la re­petición de lo semejante --“ne­cesitamos un PSOE fuerte, capaz de cumplir su papel consensual”, nos ha dicho Luis María Anson--, sobre la emergencia de novedosas formas de gestión científica de la acción penal, liberada de sus tradicionales ataduras liberales, y en base a la constitución de nuevas ligaduras económicas centradas en las dinámicas de la deuda y la flexibilidad laboral.
La crisis del ­régimen español del 78, retroalimentada por la crisis general del modo específicamente ­neo­liberal de gestión del capitalismo, así como de las supervivencias keynesianas, inaugura dinámicas inéditas
Las resistencias, a escala mediterránea y global, no han tardado en hacerse sentir, aún cargadas de contradicciones. Pero como nos demuestran los sucesos de las “primaveras árabes”, los límites de la protesta aparecen en cuanto se pone de manifiesto la ausencia de un proyecto coherente y de una densidad organizativa y discursiva a la altura de la situación, por parte de las multitudes. Así, en el Esta­do español hemos llegado a un punto abrasivo, en el que el desplazamiento de la discusión al puro terreno institucional --con el consiguiente embellecimiento de las “únicas opciones disponibles”, esto es, el pacto de las fuerzas de izquierda con el social ­liberalismo expreso o embozado-- y a dinámicas de entrega de todo lo que se mueve a la maquinaria de sindicatos y partidos con evidentes ligazones con el régimen salido de la Transición amenazan con provocar un impasse duradero en el proceso de constitución del contrapoder social.
 
Movimientos sin densidad producen periódicamente la falsa apariencia de avances espectaculares, que se ve abandonada al poco tiempo por la vuelta de la ‘política seria’ conformada por el retorno de lo consensual, con un barniz ‘actualizado’. El 15M y el ciclo de luchas que inició ha sido bastante más que eso, pero, de momento, no encuentra la manera de generar una textura social capaz de construir un poder popular paralelo, con un armazón discursivo coherente y compartido, y con formas organizativas abiertas, pero efectivas.
 
El momentáneo retorno de  ‘propuestas fallidas’ como la subsunción de los movimientos a los ritmos y las formas del sindicalismo institucional, o a la política como forma de circulación de las élites, nos pone a las claras ante la dimensión de las tareas. Un movimiento transformador serio sólo puede construirse sobre la elevación de la conciencia política de las multitudes, y sobre su organización y participación crecientes. Hasta los hipotéticos planes electorales que todo lo fían a la magia de los “hombres incorruptibles” sólo podrán ser algo ‘encabalgándose’ sobre un movimiento popular fuerte, amplio y dinámico.
 
Fiar la existencia de ese movimiento a las estructuras sindicales mayoritarias o a los comunicadores televisivos no llevará muy lejos. El trabajo central, la conformación desde la base de una alternativa social efectiva, plural y amplia, aunque ya iniciado, sigue estando por hacer.

José Luis Carretero (en el periódico Diagonal, nº 209)


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jueves, 7 de noviembre de 2013

Economía Directa: El movimiento autogestionario

Hoy aprovechamos la publicación del libro "La autogestión viva. Proyectos y experiencias de la otra economía al calor de la crisis" (Queimada Ediciones) de José Luis Carretero para realizar un monográfico sobre el fenómeno de la autogestión: qué propone y en qué consiste; su nacimiento, desarrollo y estado actual; qué problemas encuentran y cómo se organizan en la práctica y el cambio de paradigma económico y social que propone. Con Enrique Noguero, Jaime Garo y el propio José Luis Carretero. Conduce Juan Carlos Barba.





miércoles, 30 de octubre de 2013

Economía Directa: el límite de los recursos

Hoy hablamos sobre si estamos alcanzando el límite de los recursos naturales disponibles en el planeta, si esta limitación implica la reducción del crecimiento hasta el decrecimiento y qué implicaciones tiene este fenómeno tanto a nivel social como económico. Con Antonio Rosenthal, José Luis Carretero, Emilio José y Chus Marcano. Conduce Juan Carlos Barba.

http://www.ivoox.com/limite-recursos-economia-directa-audios-mp3_rf_2494787_1.html


viernes, 25 de octubre de 2013

La UE repunta a costa del bienestar social

(Me entrevistan en RT en Español).

Mientras 84 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza, los países de la UE registran un ligero crecimiento económico y salen de la recesión, pero a costa del bienestar social, afirman los expertos.
Los datos han sido publicados por la Comisión Europea, que precisa que 26 millones de ciudadanos están desempleados. Además, advierte que la salida de la crisis podría demorarse hasta 10 años.

Mientras tanto, la economía española salió de la recesión en el tercer trimestre del año, al crecer un 0,1% entre julio y septiembre, después de nueve trimestres consecutivos de descenso, informó el Banco de España.
Todo eso ha generado una situación en la que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres, y una proporción cada vez mayor de la población está en una situación de precariedad, lo que le aboca a una situación de inestabilidad social por no poder ejercer de una manera clara sus derechos 

La Unión Europea y la zona euro salieron de la recesión en primavera, al anotarse un crecimiento trimestral del 0,3% entre abril y junio, según diversas estadísticas sectoriales y encuestas a consumidores y empresas. Sin embargo, algunos expertos opinan que el ínfimo crecimiento económico del bloque se logró a costa del bienestar social, lo que puede conducir a una situación explosiva.

"Todo eso ha generado una situación en la que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres, y una proporción cada vez mayor de la población está en una situación de precariedad, lo que le aboca a una situación de inestabilidad social por no poder ejercer de una manera clara sus derechos", dijo a RT el profesor de formación laboral José Luis Carretero Miramar, que destaca cómo todo eso se lleva a cabo a la luz del aumento radical de desempleo.

Mientras tanto, el número de desempleados en España cayó en 72.800 personas en el tercer trimestre, hasta situarse en 5.904.700, es decir, que la tasa de desempleo bajó hasta el 25,98% de la población activa. La Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que la bajada del desempleo de este trimestre, comparada con la del mismo período de los últimos años, es la mayor al menos desde 2005.

El grupo parlamentario del Partido Socialista (PSOE) acusó por su parte al Gobierno del conservador Partido Popular, de "haber hecho desaparecer" a medio millón de personas de las listas del paro con el fin de maquillar las cifras.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/109452-economia-ue-recuperarse-cuenta-ciudadanos

miércoles, 23 de octubre de 2013

Las pensiones: nuevas derivas de un desfalco

            LAS PENSIONES:  NUEVAS DERIVAS DE UN DESFALCO (artículo para el periódico Contramarcha).

            El artículo 8 de la Ley 27/2011, de 1 de agosto,  sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, afirma lo siguiente:
            “Con el objetivo de mantener la proporcionalidad entre las contribuciones al sistema y las prestaciones esperadas del mismo y garantizar su sostenibilidad, a partir de 2027 los parámetros fundamentales del sistema se revisarán por las diferencias entre la evolución de la esperanza de vida a los 67 años de la población en el año en que se efectúe la revisión y la esperanza de vida a los 67 años en 2027. Dichas revisiones se efectuarán cada 5 años, utilizando a este fin las previsiones realizadas por los organismos competentes”.
             Este texto fue el resultado de un informe previo (de 25 de enero de 2011) en el que, junto a la recomendación de proceder a elaborar un nuevo procedimiento para la revalorización de las pensiones periódicas de jubilación, se conformaban las bases para una radical reforma del conjunto del sistema de Seguridad Social, procediendo a la elevación paulatina de la edad de jubilación a los 67 años y a la modificación de los periodos computables para la determinación de la cuantía de las prestaciones, motivando un claro descenso previsible en el importe de las pensiones futuras.
            Este informe, y la reforma mediante la que acabó convirtiéndose en letra de la ley, fueron aceptados expresamente por los agentes sociales, incluyendo, por tanto, a los sindicatos mayoritarios. Las únicas movilizaciones contra las modificaciones introducidas partieron del sindicalismo antagonista y combativo, y tomaron la forma de Huelgas Generales locales en Euskadi y Cataluña, y de jornadas de lucha concretas en el resto del Estado.
            En octubre de este año, tras diversos trámites, el Gobierno procede al desarrollo previsible de esta reforma, iniciando el despliegue , con el inequívoco sello de su opción política y económica (lo que por otra parte, era totalmente de esperar), de varias de sus indicaciones, y dando, con ello, carta de naturaleza normativa al denominado Factor de Sostenibilidad de las pensiones públicas.
La normativa aprobada está conformada por dos componentes: uno que se aplicará a las pensiones futuras, a la hora de calcular su cuantía, para cumplir el ya indicado artículo 8 de la Ley 27/2011, llamado Factor de Equidad Intergeneracional (FEI); y otro que permitirá proceder, de una manera distinta a la actual, a la revalorización anual de las prestaciones, denominado Factor de actualización anual de todas las pensiones (FRA).
El Factor de Equidad se comenzará a aplicar a todas pensiones que cuyo cobro empiece a devengarse a partir de 2019. Consiste en una regla que permite aplicar a los nuevos pensionistas, a la hora de calcular el importe de su prestación, una división entre su esperanza de vida en 2019 y la que tengan en el momento de iniciar el cobro (años posteriores). Como se supone que la esperanza de vida irá aumentando con el tiempo, el efecto de la fórmula consistirá siempre en una reducción de la cuantía de la pensión, respecto a la que se obtendría calculándola de la manera actual. De hecho, se prevé que los que se jubilen a partir de 2040 perderán entre un 15 y un 20 % de la prestación que hubieran recibido de haberse jubilado hoy.
El Factor de Actualización de las pensiones elimina de raíz (y desde ya) la revalorización de las pensiones públicas con el Índice de Precios al Consumo (IPC) que garantizaba el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de las prestaciones pese al transcurso del tiempo. En su lugar se aplicará una complicada fórmula que combina diversas variables como el crecimiento de los ingresos futuros del sistema de Seguridad Social, el número de prestaciones que se estén pagando, etc. La fórmula, además, no sólo trabaja con datos efectivamente comprobables, sino también con proyecciones a los seis años siguientes de los ingresos y gastos del sistema y de todas sus componentes. Las estimaciones de cada año (al tratarse de variables correlacionadas) condicionan las de los siguientes.
Su objetivo, en definitiva, es proceder a una minoración, en términos reales (es decir, descontada la inflación) de las pensiones futuras, y de las actuales con el tiempo. Para que el efecto no sea absolutamente radical (o eso se dice) se fija un suelo para la revalorización mínima (el 0,25 %) y un techo para la máxima (IPC más el 0,25%). Eso garantiza que en el momento actual la revalorización será siempre la mínima, y que de producirse una recuperación económica (normalmente asociada a un período de alta inflación) tampoco se recuperará el terreno perdido.
La reducción anual de las prestaciones en 2014, según la Memoria realizada sobre la norma por el Consejo Económico y Social, alcanzará los 809 millones de euros, llegando a los 5.000 millones de euros anuales en el período 2019-2022.
Esta minoración acumulada de la primera partida de los presupuestos permitirá abrir un jugoso mercado de seguros privados de jubilación, en el que las aseguradoras y entidades financieras privadas pasarán a manejar los ahorros de quien pueda permitirse (por su sueldo) contratar con ellas para complementar una  pensión pública menguante, mientras decenas de miles de personas se ven condenadas a una vejez de miseria y falta de recursos pese a haber trabajado gran parte de su vida.
El efecto combinado de estas medidas, junto al proceso de precarización de las condiciones laborales garantiza, por tanto, la emergencia futura de toda una gran capa de jubilados en la indigencia o manteniéndose de manera totalmente subalterna  y ayuna de todo derecho en el mercado laboral hasta edades avanzadas.
Así se garantiza que el pago de pensiones a los trabajadores que crean la riqueza de la sociedad día tras día no entorpece la remuneración de los intereses de la deuda pública (consistente fundamentalmente en deuda privada de las grandes empresas y las entidades financieras convenientemente socializada) a los grandes conglomerados bancarios del Norte de Europa y a los llamados “inversores institucionales” de los mercados financieros (Fondos de Inversión, hedge funds, Fondos de pensiones, etc). No es, pues, necesario utilizar los impuestos generales para contribuir a una hucha de las pensiones en la que, por otra parte, se han multiplicado las reducciones de las cuotas empresariales en los últimos años.
Y el dinero de la clase media que subsista se dirigirá, precisamente, a las manos de los propios Fondos de Pensiones que, a su vez, proceden a extremar el proceso de despojo de lo público con sus maniobras especulativas, y a reclamar la minoración y desmantelamiento del sistema público de Seguridad Social.
Todo esto sucede, por supuesto. Es lo previsible. Pero la realidad nunca ha sido unívoca y mecánica expresión de una sola clase social.
También estamos usted y yo.

José Luis Carretero Miramar.










martes, 22 de octubre de 2013

El contrato de trabajo de apoyo a emprendedores

Por José Luis Carretero Miramar (publicado en el blog "Economía para todos", en la web del periódico Diagonal).

            El contrato de trabajo de apoyo a emprendedores es una reciente, y polémica, creación de la última gran reforma laboral. Esta figura ha sido recurrida ante el Tribunal Constitucional por los sindicatos, por las razones que explicaremos posteriormente.
            Según la dicción de la ley, esta forma de contratación tiene las siguientes características:
            -El acuerdo se concertará por tiempo indefinido y a jornada completa, y ha de documentarse por escrito en su modelo oficial.
            -Sólo pueden utilizarlo empresas que empleen a menos de 50 trabajadores en el momento de su firma (según el Instituto Nacional de Estadística, el 99,23 % de las unidades productivas de nuestro país).
            -El contrato incorpora un período de prueba de un año, no negociable en convenio colectivo. No podrá establecerse este período de prueba si el trabajador ha desempeñado antes las mismas funciones en la empresa. Recordemos que el período de prueba es un espacio de tiempo durante el cual el empresario puede dar por finalizada la relación laboral sin explicitar más causa que su no superación (es decir, no tiene que probar nada) y, además, dicha finalización no implica la obligación de pagar indemnización alguna, ya que no es un despido ni la extinción de un contrato temporal.
            -Esta modalidad de contratación se podrá celebrar hasta que la tasa de desempleo se sitúe por debajo del 15 %

            -No podrán realizarse contratos de este tipo en empresas que, en los seis meses anteriores a firmarlos, hubieran extinguido relaciones laborales por causas objetivas declaradas improcedentes, o hubieran procedido a un despido colectivo.
            La norma que aprobó este tipo de contratación incorporó numerosos incentivos fiscales  y bonificaciones a la Seguridad Social ligados a la misma en el caso de trabajadores de menos de 30 años, de más de 45, y de mujeres en los sectores en los que estén sub-representadas.
            Se ha planteado, por parte de los sindicatos, la inconstitucionalidad de la incorporación de un período de prueba de una amplitud tal que, claramente, se convierte más en un mecanismo de generación de un espacio abierto a la posibilidad de un despido sin causa (ni indemnización) alguna, que a la comprobación de la aptitud laboral del trabajador. Además, se trata de un  período de prueba de una duración fija, sin relación alguna con la dificultad o complejidad de las competencias que se pretenden probar, lo que muestra a las claras su real condición de mera excusa para permitir la resolución unilateral del contrato por parte del empresario, intentando la sustitución de empleo temporal por un empleo “fijo” de nombre, que en realidad no es tal.
             Así, el contrato de apoyo a emprendedores se nos muestra como una vuelta de tuerca más en el proceso de precarización generalizada de nuestro mundo laboral, actuando frente a la “dualización” del mercado de trabajo por la vía de su superación aparente (el contrato es formalmente indefinido, y como tal figura en las encuestas) y su profundización real (el contrato incorpora un período de despido libre suficiente para que el empresario que lo desee pueda eludir los efectos de dicha fijeza, sin que eso le impida seguir utilizándolo subsiguientemente para efectuar una rotación acelerada del personal contratado).
Nuevas perlas de la última reforma laboral, la última gran revolución del Derecho del Trabajo español que profundiza aún más la imparable deriva neoliberal de nuestra economía.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Economía Directa: Educación e I+D (involución + desigualdad)

Hoy hablamos sobre la Reforma Educativa, la subida de las tasas universitarias y cómo está repercutiendo en las personas más desfavorecidas y sobre sobre la huelga de la enseñanza en Baleares. Con José Luis Carretero, Jaime Garo, Chus Marcano y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Carlos Barba.


sábado, 12 de octubre de 2013

Por qué luchar

A veces me preguntan por qué sigo luchando. El por qué de las noches en vela, de los esfuerzos y derrotas, de la insistencia en el encaramiento de los dolores y la exposición a lo brutal y lo mezquino. Del golpearse contra un muro que no sabes si algún día estallará y se hará pedazos. A veces, respondo: porque puedo. Es mi regalo. La excusa y el motivo para un gasto y una eflorescencia, para una tensión constructiva y una apuesta, para la edificación de una esperanza tendida con luz y dolor, con fuego y conciencia, sobre la vacía cotidianidad de lo prosaico.

Y, mientras tanto, por supuesto, siempre que tengo un momento para ello, bebo y como, hidromiel y caricias, besos y manjares, duchas calientes y albas encarnadas. Y me dejo mecer por la música y la brisa, por la poesía y el placer.


Para poder seguir luchando al día siguiente.


(J.L. Carretero Miramar).

martes, 8 de octubre de 2013

El próximo mes Queimada Ediciones pondrá a la venta "LA AUTOGESTIÓN VIVA. Proyectos y experiencias de la otra economía al calor de la crisis" de José Luis Carretero con prólogo de Carlos Taibo


J.L. Carretero
Para ir pensándose el pedido: http://www.queimadaediciones.es/

...de la perspectiva acuciante del colapso: una y otra reclaman del concurso de la autogestión, en su doble condición de objetivo y de método, y en su calidad de proyecto que hace frente de manera cabal a las miserias que han arrastrado la socialdemocracia y el leninismo. A duras penas puede ser casualidad que, de manera en buena medida espontánea, un movimiento como el del 15 de mayo haya abrazado, en buena parte de sus asambleas populares, una apuesta consistente en provecho de la construcción de espacios autónomos como los que ejemplifican los grupos de consumo, las cooperativas integrales, las ecoaldeas, las formas de banca ética y social o, en fin, y por dejarlo ahí, el incipiente movimiento de trabajadores que, en régimen autogestionario-cooperativo, se hacen con la dirección de empresas que están al borde de la quiebra. Creo que esa defensa de espacios autogestionados y desmercantilizados es mucho más inteligente que la que aportan quienes, a estas alturas, siguen esperando de partidos, parlamentos e instituciones una respuesta creíble a nuestros problemas.

Carlos Taibo

Modelo educativo, estructura laboral y luchas sociales. Pequeña historia de una relación

                MODELO EDUCATIVO, ESTRUCTURA LABORAL Y LUCHAS SOCIALES. PEQUEÑA HISTORIA DE UNA RELACIÓN- 

(Artículo publicado en el nº 404, de octubre de 2013, del periódico "CNT").

                El capitalismo no es, el capitalismo sucede, es decir, ha sucedido y sigue sucediendo. ¿Qué queremos decir con eso? Que no existe un capitalismo a-histórico, esencial, desvinculado de sus manifestaciones contingentes y reales en momentos concretos, en los que se dibujan relaciones de fuerza temporales y efectivas.
                El capitalismo, como modo de producción, presenta elementos constantes (la explotación, la acumulación del Capital, la apropiación de la plusvalía), pero eso no elimina la importancia esencial de la contingencia histórica de su despliegue efectivo, de los golpes y contragolpes de la lucha de clases, de las  cambiantes estrategias, en situación, de actores reales y concretos, en momentos, a su vez, reales y concretos.
                Tomemos, por ejemplo, como elemento de estudio la cambiante, y a la vez estratégica, relación entre formación, enseñanza y estructuración del mercado laboral: algo de cuya importancia da fe, hoy mismo, el Programa Nacional de Reformas presentado por el Reino de España a la Unión Europea en mayo de 2012, donde es uno de los elementos esenciales en el que se apuntan nuevas transformaciones y ajustes para adaptarlo al presente “régimen de la deuda”.
                En un primer momento histórico (antes de 1945), la narrativa esencial del Capital entorno a estas cuestiones estuvo basada en las ideas centrales del liberalismo extremo: la intervención del Estado no debía de existir, ya que su función era, como afirmara Smith “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar), más allá del control del orden público constituido por el respeto coactivo del mundo de la propiedad privada.
                Así, la relación laboral asalariada (central en el modo de producción capitalista) era entendida, normativamente, como un contrato civil más (un arrendamiento de servicios) sustentado en la plena autonomía y libertad de las partes para acordar las  condiciones que deseasen. La acción colectiva de los asalariados, por su parte, era directamente proscrita, llegando a ser tipificada incluso, en ocasiones, como  delito de conspiración para alterar el precio de las cosas.  El Código Civil español, por ejemplo, en 1881 sólo incluía 5 artículos relativos al trabajo efectuado por cuenta ajena, que trataban temas relacionados, también, con el trabajo doméstico. De hecho, el artículo 1587, afirmaba que “el amo será creído, salvo prueba en contrario sobre el tanto del salario del sirviente doméstico y sobre el pago de los salarios devengados en el año corriente”. Una regulación, pues, que cuando existía, mostraba una evidente textura de clase, convirtiéndose en un anclaje más para el poder patronal.
                Otro tanto ocurría con la temática educativa. Pese al discurso iluminista sobre la extensión de la enseñanza como elemento de construcción de la democracia, lo cierto es que las clases dominantes construían su comprensión del ámbito formativo sobre la tesis de la educación como privilegio de unos pocos. Una estructura productiva edificada entorno al trabajo manual de escasa cualificación permitía mantener el subdesarrollo de las formas de instrucción pública y hacer accesible la enseñanza sólo para los propios hijos de los burgueses, mediante mecanismos privados o semi-públicos, pero con elevadas barreras de entrada para los hijos de las clases subalternas.
                En esa sociedad, la extensión y radicalización de la lucha de clases, que adquirió históricamente una dimensión creciente y amenazadora, llevará a la difusión de tres tipos de discursos sobre lo educativo y lo laboral que empiezan a dibujarse: el discurso conservador que pretende mantener incólume la situación, presentando la beneficencia como único elemento moderador de la plena “libertad” de pactos en el lugar de trabajo y de la desigualdad en los conocimientos, al estilo de los discursos de apertura del curso del Ateneo de Madrid que dará Antonio Cánovas en las postrimerías del siglo XIX; el discurso obrero, que pretenderá recoger el guante de la utopía ilustrada reclamando la “democracia económica” en la forma de Revolución Social y la “democracia de los conocimientos” en la forma de la promoción de  múltiples instituciones educativas públicas y/o autogestionadas accesibles a las clases subalternas; y el creciente discurso “reformista” que, sustentado en perspectivas iluministas o de nuevos desarrollos como el krausismo o las admoniciones por “Escuela y despensa” del regeneracionismo, defenderá el desarrollo de un proto-Estado del Bienestar que de salida a las tensiones sociales por la vía de la construcción de un ámbito público educativo y de la emergencia de un Derecho del Trabajo en pleno proceso de constitución.
                Crisis sistémica del 29, revoluciones incontroladas (como la rusa o la española), guerras mundiales que terminan con la constitución de un bloque de países europeos fuera del control de las grandes potencias capitalistas…todo ese marco de crecientes dislocaciones producto del empuje del movimiento obrero y de su proceso de radicalización y empoderamiento, invita, finalmente, a las potencias centrales del sistema capitalista a entrar en una nueva fase de desarrollo social caracterizada por la hegemonía ideológica y en la construcción de la arquitectura de las sociedades europeas de los sectores reformadores que ya hemos indicado.
                Es la hora del Estado del Bienestar, del “compromiso histórico entre las clases” en el Centro europeo, del “Pacto de Rentas” constituido entorno a un marco jurídico caracterizado por crecientes derechos de ciudadanía estrechamente ligados a la estructura del mundo del trabajo y a una formación más amplia y generalizada de la mano de obra.
                El mundo laboral se articula entorno a un Derecho del Trabajo que tiene como función esencial limitar, y al tiempo legitimar, el poder patronal en el centro de trabajo. Es la hora de la producción en masa fordista y del obrero con contrato fijo para toda la vida en una misma empresa, con un apreciable contrapoder sindical (convertido en uno de los pilares fundamentales que permiten racionalizar, limitar, y al tiempo hacer sostenible, la división de clases en el seno de la sociedad), y un salario que le permita alimentar al conjunto de su familia nuclear y edificar una sociedad de consumo apta para realizar la creciente plusvalía.         
                El mundo educativo, por su parte, se expande, y la instrucción pública se vuelve universal y, casi en toda Europa, gratuita. La necesidad de una mano de obra más especializada impone el acceso a la Formación Profesional o a la Universidad para grandes capas de la población obrera. La ideología asociada a este proceso, fundamentada en el supuesto cumplimiento de la utopía iluminista y en la narrativa entorno a los derechos ciudadanos y el Estado Social, convierte la educación pública en uno de los pilares fundamentales del nuevo status quo.
                La imagen de este nuevo equilibrio de clases, sin embargo, muestra una enorme potencia de atracción sobre el resto de las poblaciones del Globo, que reclaman, cada vez más acusadamente, derechos sociales y libertades democráticas. Junto a la crisis de sobreproducción asociada a las contradicciones internas del sistema y al primer alcance los límites ecológicos del crecimiento sin fin del capitalismo, se desata, en el entorno de los años 60, un gigantesco proceso de luchas globales, explicitado fundamentalmente en la forma de descolonización de los espacios periféricos e irrupción de nuevas alternativas ideológicas con voluntad de poner en cuestión el statu quo imperialista (como el maoísmo). La llegada de dicha oleada a las mismas sociedades de los espacios centrales (el famoso 68) marca el inicio del fin del equilibrio keynesiano y el tránsito a un nuevo período de crisis sistémica.
                Un nuevo período caracterizado por la globalización de los intercambios comerciales y de capitales, y por el intento de conjurar las crisis por la vía de las privatizaciones, la transformación del mundo del trabajo y la financiarización de la economía.
                Es la era neoliberal, en la que el mercado de trabajo es desestructurado y flexibilizado, de nuevo, hasta el extremo, por vías variadas como el outsourcing (subcontración), el trabajo falsamente autónomo, temporal y a tiempo parcial o el prestamismo laboral (ETTs). La fuerza de trabajo es segmentada en colectivos distintos con distintas (aunque siempre en disminución) condiciones de trabajo. Junto a los islotes de operarios clásicos con condiciones “clásicas” (asediados y en constante retirada), aparecen un magma heterogéneo de trabajadores en variadas condiciones de precariedad laboral y vital.
                El ámbito educativo, por supuesto, también se ve fuertemente dislocado: lejos de necesitar técnicos u operarios centrados en un único oficio, el nuevo modelo productivo requiere de una fuerza de trabajo flexible, adaptable, con más aptitudes relacionales y motivacionales y menos conocimiento humanístico. Privatización  y mercantilización del ámbito educativo, huida de sus aspectos más humanísticos e iluministas, generación de una burbuja especulativa entorno al precio de las matrículas, van de la mano con la apertura de una novedosa “zona gris” entre trabajo asalariado y formación, constituida por la Formación Profesional dual, los contratos para la Formación y Aprendizaje, las becas no laborales y otras formas de trabajo “formativo” ajenas al Derecho Laboral, que pueden convertirse en una apuesta fundamental para solventar la actual crisis por la vía de un abaratamiento y flexibilización de la actividad obrera, apto para edificar una “Europa de maquilas”.
                Ahora, ante la crisis creciente de este último modelo, que alcanza a ser una esencial sacudida civilizatoria en la que no termina de estabilizarse el penúltimo intento de supervivencia de la sociedad de clases, es la hora de que las poblaciones, por fin, tomen la palabra.

José Luis Carretero Miramar









lunes, 7 de octubre de 2013

Puntos comunes y de fricción entre ecologismo y sindicalismo

Audio de Mesa redonda con la participación de Yayo Herrero (Ecologistas en Acción), José Luis Carretero (ICEA) y Ped ro J. Linares (CCOO), presentados por Amparo Merino (Universidad de Castilla-La Mancha), en el marco de las Jornadas Ecología y Empleo organizadas por Ecologistas en Acción los días 5 y 6 de octubre en Madrid.

http://www.ivoox.com/puntos-comunes-friccion-entre-ecologismo-y-audios-mp3_rf_2424113_1.html