domingo, 21 de septiembre de 2014

Cada día.

Cada día acumulo surcos en mi cuerpo, cicatrices en la palma de la mano, durezas en los sueños. Cada día recuerdo y anhelo. Cada día vibro, recordando tu luz, apostando a la aurora, dejando derramarse la energía entre mis dedos abiertos bajo el grifo. Cada día pienso que sería precioso morder tus labios, suavemente. sobre las ruinas de la Casa de Gobierno, sobre una montaña de billetes mutilados, sobre una nube de esqueletos de hedge funds y hojarasca de escrituras notariales. Cada día invento que, aunque no fuera tan precioso todo eso, y aunque estuviera escondido tras una bruma insoslayable, merece la pena respirar, temblar, vibrar, apostar, donde aún se puede escribir que cada mañana que pasa es la partera del futuro.
(J.L. Carretero)