miércoles, 30 de julio de 2014

Coop 57 Andalucía: una herramienta para la economía social transformadora (Por Oscar García Jurado)


Óscar García Jurado
Secretaría Técnica Coop 57 Andalucía
secretaria-and@coop57.coop

No merece compasión /
quien siendo esclavo no quiere /
buscarle la solución.
Letra flamenca



Coop 57 y el cooperativismo en Andalucía
           
            Coop57 es una experiencia de finanzas éticas y solidarias que desde hace más de 15 años actúa como herramienta de transformación hacia otra economía. Formalmente, Coop 57 desarrolla una actividad financiera como cooperativa de servicios. Con origen en Barcelona, desde 2008 Coop 57 realiza su actividad en Andalucía. El objetivo principal de Coop 57 es asociar y suministrar financiación a entidades de la economía social y solidaria y el asociacionismo popular que contribuyan a transformar la economía y la sociedad, de acuerdo con los principios del cooperativismo y las finanzas éticas.
El profesor Carlos Arenas Posadas nos dice que desde sus inicios en el siglo XIX hubo cooperativas andaluzas que nacieron con voluntad de emprender un modelo económico alternativo. La alternativa pasaba por el colectivismo frente a capitalismo privado. Empresa colectiva de muchos frente a la empresa individual y privilegiada de unos pocos. Lejos de cualquier viso de neutralidad, el aglomerado social que participaba del movimiento cooperativo jugó un papel fundamental en los movimientos “revolucionarios” de aquella época. El objetivo de su acción política era la consecución de un modelo de autogobierno local que satisficiera las expectativas del “pueblo”.
Durante el siglo XX, el grueso del cooperativismo andaluz perdió los supuestos intelectuales e ideológicos que habían tenido en los treinta primeros años de su historia. El cooperativismo fue víctima de consideraciones asistenciales de tipo religioso, de maniobras oportunistas de los que veían en las cooperativas una fórmula para añadir a sus riquezas aquellas que provinieran de las ventajas concedidas por la administración. En Andalucía, sin embargo, y al compás de la crisis del régimen franquista y del capitalismo español desde mediados de los años sesenta del siglo XX, aparecerán notabilísimas excepciones que harán del cooperativismo tanto un  medio de vida como un arma ideológica y política de abierta oposición al régimen.
A principios del siglo XXI, cada día se hace más patente que el capitalismo andaluz no ha servido para poner a nuestra tierra a la altura de otros territorios ni del Estado español ni de Europa. La economía social y solidaria andaluza debe ser alternativa a un modelo de capitalismo que viene de siglos, en la que la propiedad y la empresa privada, que ha gozado de innumerables privilegios políticos, han jugado un pésimo papel a la hora de contribuir al desarrollo socioeconómico andaluz.
Ante esta situación nos parecen pertinentes las preguntas que en 1984 realizaba Maxime Haubert. “Si el cooperativismo es un sistema en el que los dueños de las empresas son los usuarios de las mismas, como productores o consumidores, ¿sería el cooperativismo una vía para que Andalucía sea dueña de sus recursos y actividades económicas y los dirija a satisfacer las necesidades prioritarias de los andaluces en materia de empleo, de vivienda, de alimentación, etc.? Si las cooperativas son empresas democráticas, responsables y solidarias, ¿sería el cooperativismo una vía para que haya en Andalucía más democracia, más responsabilidad y más solidaridad? Si las cooperativas son asociaciones en las que unen sus esfuerzos hombres y mujeres de los grupos sociales dominados y explotados, ¿sería el cooperativismo una vía para que no haya en Andalucía tanta dominación y tanta explotación?”.


La economía social que impulsa Coop 57 

            Ahora bien, ¿qué economía social?, ¿qué cooperativismo? Durante estos últimos años son múltiples los tipos de cooperativismo y de modalidades de economía social que surgen en Andalucía. A muy grandes rasgos, se pueden encontrar, por un lado, un cooperativismo adaptativo o de mercado, como les llama Ángel Calle, compuesto por empresas que atienden a lógicas del capitalismo con una reducida democratización de la gestión empresarial. En estas iniciativas también estarían las que tienen por objetivo la defensa de los precios agrícolas. Por otro lado, estarían las iniciativas que pretenden caminar hacia un sistema socioeconómico alternativo, un cooperativismo transformador o economía social y solidaria autogestionaria que se dirige hacia una economía del “trabajo emancipado”.
Desde Coop 57 se apuesta en mayor medida por estas últimas iniciativas que por las primeras. Las entidades que formamos parte de Coop 57 entendemos que la economía social debe huir del control del poder político y económico y apostar por generar unidades económicas de producción de bienes y servicios radicalmente democráticas, autónomas y sostenibles. Por tanto, Coop 57 es un medio, una herramienta para el impulso de otra economía y la transformación social en beneficio de los de abajo. Si tenemos en cuenta que el cambio es inevitable, la cuestión es hacia donde se dirigirá ese cambio, y frente a un futuro donde el autoritarismo y la desigualdad sean características esenciales, apostar por, como dice José Luis Carretero, “una economía igualitaria, participativa y democrática, donde la ciudadanía pueda decidir libremente cómo generar y hacia donde derivar los recursos entre todos". En este sentido, la economía social y solidaria transformadora impulsa el control colectivo del excedente por lo que sirve para reducir las marcadas desigualdades que caracterizan al capitalismo.


Cooperativistas que amplíen la “brecha”
            A medio y largo plazo, el objetivo es hacer crecer la economía social y solidaria en Andalucía para que pueda convertirse en embrión de una economía poscapitalista. Para ello, entendemos imprescindible mantener su doble dimensión de sector socioeconómico y de movimiento social, y articular mercados sociales que sirvan para poder desconectar del mercado capitalista.
            Además de financiación, desde Coop 57 tenemos claro una evidencia elemental: para que haya cooperativas debe haber cooperativistas. En este sentido, nos parece muy útil guiarnos por los valores de los jornaleros andaluces (tal y como los han estudiado autores como Joan Martínez o Isidoro Moreno) para generar un buen funcionamiento cooperativo.  Así, “la unión”, la cooperación, el apoyo mutuo y la relevancia de la comunidad ante la individualidad es esencial para impulsar formas colectivas de ejercer el liderazgo y las relaciones horizontales democráticas. Por otro lado, “el cumplir”, la responsabilidad individual y el compromiso con uno mismo y con los demás haga que no haga ninguna falta el control y la disciplina de las empresas capitalistas convencionales. Por último, “el reparto”, pues ante la igualdad en “el cumplir”, igualdad en “el repartir”. Y es que frente a la desigualdad e injusticia del capitalismo, apostamos por el acceso en condiciones de igualdad a los medios de producción y a los resultados de su uso.
En definitiva, desde Coop 57 se desea impulsar esta “brecha en la sociedad capitalista", como la llamó K. Marx, y hacerla cada vez más grande. Promover iniciativas productivas donde cada persona trabajadora sea, a la vez, patrón de sí mismo y obrero, y donde se prescinda tanto del trabajo asalariado como de los empresarios capitalistas

lunes, 28 de julio de 2014

¿Cuál puede ser el aporte del movimiento libertario a una transición post-capitalista? (Por Emilio Santiago Muiño)

Emilio Santiago Muiño
El movimiento libertario, que hace unos años alguien que no recuerdo denominó con sana y humorística autocrítica  “el meneillo libertario”, ya no posee el vigor orgánico que tuvo históricamente en la década de los treinta. Y aunque sería erróneo y disparatado mencionarlo en mayúsculas, como se hacía en aquellos años dorados cuando existía una base organizativa coordinada, el movimiento libertario sigue teniendo, incluso en sus formas orgánicas, una presencia que no es testimonial (aunque no todas las organizaciones se reconozcan unas a otras sin fricciones). Más importante todavía que las organizaciones, el movimiento sigue vivo sobre todo en un especie de mitología, un espíritu ideológico difuso y una cultura política que empapa muchos movimientos sociales, influyendo en sus métodos (asamblea, autogestión, acción directa) y creando híbridos curiosos, como sucedió con el 15M. Creo que no patiné demasiado cuando unos amigos anarquistas cubanos me preguntaron por el 15M yo, intentando explicar alguna de las corrientes predominantes de su naturaleza tan diversa y frondosa, hablé de socialdemócratas libertarios (socialdemócratas en sus fines, libertarios en sus medios).
Pues bien, ¿qué tiene que decir el movimiento libertario, tanto el organizado como el difuso, ante muchos de los retos políticos y sociales del presente? Por ejemplo, ¿cuál debe ser su papel en la defensa de servicios públicos fundamentales para las clases trabajadoras y populares, pero cuya gestión y diseño no dejan de formar parte de los tentáculos del Leviatán estatal? ¿Qué   posición tomar ante las reivindicaciones nacionalistas (y estatalistas) en auge entre pueblos de la periferia del Estado español? ¿Y con respecto a la canalización creciente de muchas energías contestarías hacia formas de participación política institucional? Y de modo mucho más general, ¿cuál puede ser el aporte específicamente libertario a un proceso de transición social post-capitalista en el aquí y el ahora, transición que para poder llegar a cuajar en sus desarrollos iniciales seguramente deba parecerse más a un proceso de ruptura con el neoliberalismo que a un ataque directo a los fundamentos de la sociedad capitalista? Me centraré en esta última pregunta, pero la respuesta podría servir para cualquiera de las otras, porque se trata de un problema transversal.
Parece que si la transición post-capitalista toma formas de negociación o participación dentro del marco de poder del Estado, como sería una ruptura del régimen de 1978 y la apertura de un proceso constituyente, el movimiento libertario está condenado a quedarse al margen. Lo mismo ocurre con muchos otros horizontes de lucha, donde si el movimiento libertario está, está con complejos (por ejemplo, en la defensa de los servicios públicos).  Esta realidad parte de un enroque que algunos consideramos un grave error. El asunto es mucho más complejo, pero se puede resumir y simplificar de la siguiente manera: esperar por una revolución integral y sin concesiones que cumpla con las altas expectativas del Ideal anarquista.
Un apunte de sentido común: para que algo así sucediera sería necesario un movimiento libertario enorme y unánime. Me refiero a millones de trabajadores agrupados en organizaciones anarquistas, a una escala sin duda superior a la 1936 (en la que el casi millón y medio de militantes de la CNT no garantizaron el éxito de la Revolución Social). Y ni con esa acumulación de fuerzas, que es pura ciencia ficción política en el año 2014, el movimiento libertario tendría garantizada una superación histórica del Estado por las muchas complicaciones inherentes a un proceso de ruptura revolucionaria, entre otras las posibilidades del deslizamiento hacia la guerra civil y a la intervención militar extranjera. Pero este escenario siempre será hipotético: los procesos sociales nunca serán tan unánimes, se presentan más bien como realidades mestizas y complejas.
“No vamos a transformar nada solos, y el más profundo vanguardismo consiste en imponer a las multitudes que es lo que debería de importarles”, dice con sabiduría José Luis Carretero Miramar en sus “Siete tesis para un movimiento libertario en medio de la tormenta”, afirmación que comparto por completo, como casi todo el documento, que me parece fundamental para la reflexión anarquista actual. Añade además Carretero otro argumento de peso: la acción anarquista siempre ha sido una militancia ligada a los movimientos de masas y las grandes luchas sociales.  Y esto significa, sencillamente y aunque no nos encontremos del todo cómodos, estar ahí, como dice Jorge Riechmann en una reflexión ética y poética cargada de sentido político: tenemos que estar ahí y participar no en el mejor de los procesos revolucionarios, no en la verdadera lucha que siempre parece que está ausente (como decía Rimbaud de la verdadera vida), sino en estosprocesos y en estas luchas, que son los que tenemos y los que decidirán las cosas.
El telón de fondo de una crisis civilizatoria que plantea futuros mucho más traumáticos de los que solemos imaginar exige que el movimiento libertario tome una decisión: o permanecer encerrado en sus guetos o mancharse las manos y confluir con otras fuerzas sociales en la ruptura  y transición post-capitalista. Ambas cosas pasarán, y ni siquiera es algo malo: que una idea mantenga el vigor suficiente para influir en el mundo necesita de algo así como “reservas espirituales” o “guardianes de las esencias”. En otras palabras, gente convencida que preserve, en sus prácticas, los fundamentos de una apuesta antropológica tan profunda como es el anarquismo. En definitiva, los puretas cumplen un papel, sin duda clave. Pero al mismo tiempo necesitamos que los anarquistas, o al menos muchos,  lleven sus propuestas y sus metodologías a confluir allí donde se gesten las palancas y las fuerzas reales de la transformación social, aunque esta tome formas con la que los anarquistas no estén de acuerdo. Necesitamos anarquistas capaces de contaminarse.
 ¿Cuál puede ser el aporte de los y las anarquista a la transición post-capitalista? A continuación algunas contribuciones que considero fundamentales:
-La extensión de los principios de la democracia directa asamblearia y del federalismo, tanto en la organización de la vida política como el la de la vida económica, hasta donde sea posible. Quizá sea necesario reconocer que las sociedades industriales, por su propio tamaño y complejidad, requieren no solo de instancias asamblearias federadas con delegados revocables en todo momento, sino también de instituciones representativas con cierto margen de maniobra autónoma (aunque estén muy controladas desde abajo). Algo que por supuesto se aceptó en procesos revolucionarios de inspiración libertaria (como la revolución consejista húngara de 1956). También, como argumentan muchos libertarios, es posible derivar de esta conexión entre complejidad y representatividad que resulta interesante reducir el tamaño y la complejidad de nuestros sistemas sociales (incluida una importante desindustrialización), pero por su propia inercia esta simplificación no será nunca tan rápida ni tan sencilla como para prescindir de pensar las formas políticas que nos pueden llevar de un sitio a otro.
-La inclusión de un fuerte sentido social y de clase que reafirme el carácter anticapitalista de una transición, que al menos en sus primeros pasos, no podrá ser marcadamente anticapitalista (salvo milagro o conversión masiva), sino más bien como ya apunté un cambio de régimen político y un corte histórico con la versión neoliberal del capitalismo que hoy nos domina.
-El cultivo de un espíritu colectivo de entusiasmo revolucionario, espontaneidad y disposición para el emprendimiento autónomo, imprescindible para que la transición tome un cariz constructivo adaptado y bien calibrado a las particularidades locales,  y no acabe formulando un recetario abstracto que hará aguas por todos lados.
-La beligerancia constante propia de la cultura de lucha anarquista: sólo bajo una enorme presión de la calle, aquellos que estén en ámbitos de poder podrán impulsar cambios que rompan con la lógica del capital. Una exigencia de autonomía similar a la que demuestra el movimiento anarquista, radicalmente contrario a la cooptación de las luchas al servicio de intereses políticos, es uno de los  pocos contrapesos que la transición post-capitalista tiene para evitar el acomodamiento, la pérdida de tensión e incluso las traiciones inherentes a cualquier colaboración en el gobierno del Estado.
-La crítica de todo plus represivo: el anarquismo ha sido un movimiento filosófico y político pionero a la hora de desnaturalizar y criticar realidades de dominación cotidiana que, pareciendo evidentes y naturales, son realmente construcciones culturales vinculadas a la reproducción de intereses privilegiados o el mantenimiento de alienaciones superables. Esta facultad crítica siempre será un aliciente para una transformación social emancipadora.
-La defensa de una cultura y un sentido de vida basado en la libertad, la socio-diversidad y la realización de las plenas potencias del individuo y los grupos minoritarios. Este enfoque ético es necesario para evitar cualquier deslizamiento del post-capitalismo hacia formas de cultura coactivas, impersonales, totalitarias y homogeneizantes, de las que algunos intentos socialistas del pasado nos legaros ejemplos siniestros.
-El cambio social como un horizonte de transformación amplio, que va mucho más allá de lo político (la toma del poder) para tornarse una tarea cultural (la toma del mundo).
No es por tanto pequeña la tarea que un movimiento como el libertario podría asumir en los acontecimientos que ya llaman a nuestra puerta y se precipitarán los próximos años como un alud. Para que esto llegue a pasar por supuesto el movimiento libertario necesita atar los cabos sueltos de sus muchas miserias internas y, como dice José Luis Carretero en su tesis número siete, apostar por la audacia, audacia y más audacia.
Por supuesto, la pelota está en todos los tejados: si reflexiones de este tipo no se producen y se alimentan, de modo amplio, sincero y honesto, sin maquiaveslismos políticos y sin agendas ocultas, en muchas de las otras familias anticapitalistas en particular, y de las izquierdas dispuestas a la ruptura política en general,  la descomposición del capitalismo nos arrastrará consigo sin llegar ni siquiera a salir de un balbuceo inofensivo. Cualquier inteligencia materialista sabe que las intenciones inspiradas en ideales voluntariosos tienen un margen de acción limitado. La autocrítica para la confluencia provechosa de todos los que compartimos enemigo es una de esas pocas tareas en las que poner empeño e ilusión unilateral puede dar frutos provechosos.
Emilio Santiago Muiño, 24 de Julio del 2014.
Publicado originalmente en: http://enfantsperdidos.wordpress.com/ 

martes, 22 de julio de 2014

Gaza sangra

La rabia, el terror, la impunidad. Gaza fosforece, sangra, estalla, se colapsa en mil fragmentos diminutos que no alcanzan a romper el cristal esmerilado del televisor. Aquí, en el tórrido verano de las viviendas vacías, de los desarrollos urbanísticos abandonados a la maleza, hay un PAU en cada corazón. Oímos los impactos, y entre una nube de mentiras intentamos desentrañar las lágrimas y las apuestas, ser solidarios sin compromiso, partidarios sin desgarros. Hay un PAU en cada corazón, pero Israel reparte muerte en Gaza con las manos abiertas, impone pobreza, practica el genocidio cotidiano de todo lo que nos constituye, de todo lo que nos alienta, del mundo que podría ser. Hay un PAU en cada corazón, pero, a veces, la ternura de los pueblos se despega del televisor, se digna irrumpir en las aceras gastadas, en las tardes de calima. Va más allá del PAU, baila con la resistencia. Con todas las resistencias. Con la carne que no se somete, con el sueño que levanta los brazos que defienden lo que queda, con el pueblo que no se rinde aunque le pretendan sepultar bajo décadas de ignominia. Con el pueblo palestino, que habla con sus actos de autodefensa y con su dignidad acosada, día tras día, todos los días del año.

(Vente el próximo jueves, a las 19.00, a la concentración de apoyo a Gaza, frente a la embajada israelí de Madrid. Que la noche no caiga, para nuestra verguenza)



lunes, 21 de julio de 2014

Jornada Cultural en el Ateneo Libertario de Villaverde

JORNADA CULTURAL EN EL ATENEO LIBERTARIO DE VILLAVERDE
SÁBADO 26 DE JULIO: JORNADA CULTURAL

A las 12.00 horas: Charla debate: "construyendo una estrategia de salida del capitalismo.
Algunas líneas de debate". Con José Luis Carretero,  miembro del ICEA.

A las 19:00 hr: Cortos sociales y debate.

Durante toda la jornada estará abierta la cafetería con picoteo.

En el local del Ateneo Libertario y CNT Federación Comarcal Sur Villaverde.

Po. Alberto Palacios 2, Villaverde Alto.

Organiza: Biblioteca Popular y Ateneo "Sur Libertario" de Villaverde

sábado, 19 de julio de 2014

Officine Zero: la reconversión en cooperativa hay que defenderla y apoyarla

Frente a la dramática crisis social y ocupacional que se vive en Italia y en Europa, son necesarias respuestas inéditas y valientes. Officine Zero, fábrica ocupada a pocos pasos de la estación Tiburtina de Roma, representa un precioso ejemplo de acción directa de los trabajadores, precarios y parados, para relanzar la economía sobre nuevas bases: la cooperación, la ayuda mutua y la sostenibilidad ambiental. Los Talleres, antiguos RSI (mantenimiento de los Trenes Nocturnos ex–Wagon Lits ) fueron ocupadas inicialmente el 20 de febrero de 2012 por los trabajadores despedidos. El primero de junio de 2013, ante la quiebra de la empresa, decretada por el Tribunal de Lecco, una amplia coalición social, que desde hacía tiempo apoyaba la lucha de los trabajadores, reabrió las cancelas de la fábrica con un proyecto de reconversión, para enfocar desde una nueva perspectiva la ocupación que ya era un hecho.
El modelo en vías de experimentación promueve proyectos innovadores que se benefician de la cooperación entre distintas profesiones y oficios, de la restricción de los gastos derivados de compartir los costes y de la oferta integrada de servicios que respetan la sostenibilidad ambiental, social y económica. En el corazón del proyecto de reconversión se encuentra la implementación de un centro acreditado de uso y preparación para la reutilización, donde bienes y desechos pueden conocer una segunda vida estando sujetos a control, limpieza y reparación y distribuidos en el mercado de usados en la línea de las mejores prácticas europeas.
A fin de optimizar la recuperación y la reutilización de los espacios y maquinarias, por un lado, y el valor socio-económico de la cooperación, por el otro, han sido activados además los talleres artesanales, revalorización y prototipos, un espacio de “coworking” para autónomos y profesionales atípicos, una “sala del trabajo autónomo y precario” con servicios de asistencia legal, fiscal y de previsión, etc.
Hoy después de un año Officine Zero se presenta como un gran espacio de producción compartida donde obreros, artesanos, autónomos y estudiantes colaboran diariamente. La regeneración de los espacios ha sido posible gracias a la puesta en servicio de la maquinaria existente, hoy esencial para el desarrollo de las nuevas producciones. En septiembre la Administración Judicial quiere convocar una subasta pública para vender los terrenos y la maquinaria con riesgo de que este enorme patrimonio se malvenda sin ningún control sobre el terreno y la obra. Por ello Officine Zero necesita movilización y apoyo inmediato de todos los lados.
Apoyar Officine Zero significa pedir a las instituciones (Región del Lacio y Roma capital, en primera instancia) que se dé continuidad a los empeños puestos hasta ahora, sosteniendo y favoreciendo el proceso de compra por parte de los trabajadores, según el Art. 43 de la Constitución Italiana. Apoyar Officine Zero en este momento significa participar activamente en la construcción de una Caja de Resistencia necesaria para sostener las bases de la reconversión hacia un bien común productivo y ambiental. En Italia y en Europa crecen los ejemplos de fábricas salvadas de la bancarrota por parte de los mismos trabajadores y de las comunidades territoriales, mientras la economía colaborativa se va reafirmando como nuevo paradigma productivo. Por todo esto invitamos a suscribir el llamamiento y apoyar Talleres Zero ante este reto difícil, pero decisivo para todos nosotros.
Para adhesiones e información: oz.segretaria@gmail.com / info@ozofficinazero.org
Gracias a la traducciòn a Solidaridad Obrera
Bruno Amoroso (Docente di Economia Internazionale – Università di Roskilde, Danimarca)
Andrés Asiaín (Economista, Centro di Studi economici e sociali Scalabrini Ortíz, Buenos Aires, Argentina)
María Inés Fernández Álvarez (Docente di Scienze Antropologiche, Università di Buenos Aires, Argentina)
Dario Azzellini (Docente J. Kepler University Linz, Austria)
Andrea Baranes (Presidente della Fondazione Culturale Responsabilità Etica, Banca Etica, campagna Sbilanciamoci!)
Aldo Barbini (Rete Onu, Cooperativa Mattaranetta, Verona)
José Goitía Bermúdez (Cumaná, Repubblica Bolivariana del Venezuela)
Piero Bernocchi (Cobas)
Lapo Berti (Presidente Ass. Cultura della Qualità, Lib21)
Sergio Bologna (Storico del movimento operaio, sociologo del lavoro, membro di ACTA)
Maria Borgese (Ballerina)
Alessandro Brunetti (Avvocato del lavoro)
José Ignacio Cabañas Magán (Segretario Generale del sindacato Solidariedad Obrera, Spagna)
Ilenia Caleo (Attrice)
Gianluca Carmosino (Giornalista, comune-info)
Antonella Carrano (Dottoranda Ingegneria, Università La Sapienza)
Luca Casarini (Freelance, Cowork Re Federico Palermo)
Alberto Castagnola (Economista)
Maurizio Cavalieri (Presidente Associazione operatori del mercato di Porta Portese)
Carlo Cellamare (Docente di Urbanistica – Facoltà di Ingegneria, Università La Sapienza)
José Luis Carretero Miramar (presidente ICEA, Instituto di Scienze economiche e dell’ autogestiione, Spagna)
Cinzia Cimini (Commercialista, Mag Roma)
Gino Clemente (Autore, regista)
Roberto Ciccarelli (Giornalista, Il Manifesto)
Vittorio Comito (Economista, Campagna Sbilanciamoci!)
Cooperativa Vio.Me (Fabbrica autogestita Salonicco, Grecia)
Cooperativa Hotel BAUEN (Buenos Aires, Argentina)
Giorgio Cremaschi (Il sindacato è un’altra cosa – Cgil)
Nazario Dal Poz (Fotografo, photoeditor)
Daniele De Michele (Don Pasta, dj gastrofilosofo)
Michele De Palma (Fiom-Cgil)
Maria Rosaria Di Martino (Mag Verona)
Monica Di Sisto (Giornalista, Fairwatch)
Marica Di Pierri (Associazione A Sud)
Ethan Earle (Rosa Luxemburg Stiftung, New York Office, USA)
Flavio Chedid Enriques (Università di Rio de Janeiro, Brasile)
Manuel Fernández (Solidaridad Obrera, Spagna)
Paolo Ferraresi (Rreuse)
Daniela Festa (Giurista)
Elio Germano (Attore)
Federica Giardini (Università Roma3)
José G. Giavedoni (Docente Facoltà di Scienze Politiche, UNR, Argentina)
Marco Augusto Gómez Solórzano (Università Autonoma M-Xochimilco, Messico)
Laura Greco (Associaizone A Sud)
Raffaele Grasso (Viticoltore)
Carlo Guglielmi (Avvocato del lavoro, Forum Diritti-Lavoro)
Jorge Gurbanov (Cattedra libera sulle fabbriche recuperate, UNLP – Università Nazionale di La Plata, Argentina)
Augusto Illuminati (Università di Urbino)
Augusto Lacala (Presidente Rete Onu, Vice Direttore Associazione Bidonville, Napoli)
Pier Paolo Leonardi (Segretario nazionale Usb)
Valeria Leonardi (Presidente associazione CLAP – Camere del lavoro autonomo e precario)
Michal Len (Direttore Rreuse)
Massimo Lettieri (Fabbrica recuperata Ri-Maflow, Milano)
Pietro Luppi (Centro di ricerca Occhio del Riciclone, Direttore Scientifico Rete Onu)
Gigi Malabarba (Fabbrica recuperata Ri-Maflow, Milano)
Rossella Marchini (Architetto, urbanista)
Sergio Marioni (Centro Culturale La Toma, Rosario, Argentina)
Carlos E. Martinez (Università Nazionale di Cordoba, Argentina)
Maria Grazia Marella (Giurista, docente Università di Perugia)
Claudio Marrucci (Poeta)
Ugo Mattei (Giurista, docente Università di California, Hastings e Torino)
Roberto Mendoza (Docente Università di Paraíba, Brasile)
Pedro Miranda (Università di Rio de Janeiro, Brasile)
Grazia Naletto (Presidente Lunaria, campagna Sbilanciamoci!)
Eduardo Olivera (Cooperativa di lavoro “Artes Grafica El Sol” Rete delle cooperative tipografiche, Buenos Aires, Argentina)
Celia Pacheco Reyes (Direttrice dipartimento di Relazioni Sociali UAM-X, Messico)
Pier Luigi Panici (Avvocato del lavoro)
Enrico Parisio (Grafico, Cowork Millepiani, Roma)
Monica Pepe (Giornalista, Zeroviolenza.it)
Fabián Pierucci (Gruppo Alavío e Ágora TV, Buenos Aires, Argentina)
Franco Piperno (Docente Università di Cosenza)
Barbara Pettine (Il sindacato è un’altra cosa – Cgil)
Piergiorgio Oliveti (Direttore Città Slow International)
Ramon Rodrigues Ramalho (Docente Università di Paraíba, Brasile)
Elio Romano (Comitato Tiburtina per uso pubblico delle caserme)
Paolo Romano (Attore)
Paola Ronzoni (Presidente Sez. ANPI Casalbertone)
Andres Ruggeri (Direttore del Programma di ricerca Facultad Abierta, Università di Buenos Aires, Argentina)
Giuliano Santoro (Giornalista)
Roberto Scacchi (Direttore regionale Legambiente Lazio)
Enzo Scandurra (Docente di Urbanistica – Facoltà di Ingegneria, Università La Sapienza)
Paula Carolina Serpe (Dipartimento di Scienze Antropologiche, UBA – Università di Buenos Aires, Argentina)
Anna Simone (Ricercatrice Sociologia del diritto – Università Roma3)
Marina Sitrin (City University di New York, USA)
Antonello Sotgia (Architetto)
Vincenzo Tersigni (Fotografo, Agenzia Eidon)
Claudio Tognonato (Docente Scienze della Formazione, Università Roma3)
Marta Tommezzoli (Mag Verona)
Jesús Torres Nuño (Tradoc – Fabbrica recuperata, Guadalajara, Messico)
Riccardo Troisi (Comune-info)
Mattea Vanini (Mag Varese)
Antonio Veneziani (Poeta)
Enrico Veronese (Mag Verona)
Guido Viale (Economista)
Marcelo Vieta (Università di Toronto, Canada)
Paolo Virno (Docente di Filosofia del Linguaggio Università di Roma Tre)
Zerocalcare (Fumettista)
Tiziana Zangani (Mag Varese)
Alberto Zoratti (Municipio dei Beni Comuni, Fairwatch)


Polinomia 15-07-2014: El PSOE ante el abismo

Hoy hablamos sobre la elección de Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE y si conseguirá evitar que su partido profundice en la crisis electoral e identitaria en la que está sumido. También hablamos sobre las nuevas medidas de "regeneración democrática" que propone el Partido Popular para las próximas elecciones municipales y dedicamos unos minutos a reflexionar sobre el conflicto en la Franja de Gaza. Con José Luís Carretero y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Martínez.





lunes, 14 de julio de 2014

Autogestión y Economía Social



Hablando de autogestión para el periódico "Rojo y Negro" en el marco incomparable de la Escuela Libertaria de Verano de Ruesta.


Economía Directa: Un decreto para controlarlos a todos

Hoy hablamos sobre la aprobación por parte del Partido Popular del conocido como "decreto ómnibus" y algunas de las leyes que están incluidas en él como la privatización de AENA, el "fomento" del empleo juvenil o la cesión del registro civil a los registradores mercantiles. También hablamos sobre la aprobación en ciernes de la "Ley mordaza", los últimos escándalos financieros como Gowex o las conversaciones entre Bárcenas y capos de la camorra italiana, la denuncia de Podemos a Esperanza Aguirre y Eduardo Inda y si Podemos conseguirá cumplir con las expectativas que se han depositado en ellos o si podría convertirse en una reedición del PSOE del 82. Con Chus Marcano, Antonio Rosenthal y José Luis Carretero.





sábado, 5 de julio de 2014

La ofensiva patronal europea y los trabajadores

                LA OFENSIVA PATRONAL EUROPEA  Y LOS TRABAJADORES.


 (Publicado en el periódico "Contramarcha", órgano de la sección sindical de Solidaridad Obrera en el Metro de Madrid, número 67)


                En estos últimos años de  crisis hemos vivido una ofensiva decidida de la patronal sobre todas las conquistas de la clase trabajadora. Manteniendo la tesis de la “devaluación interna”, en un contexto de muy débil y fluctuante recuperación que más parece el efecto de nuevas mini-burbujas prontas a estallar  que el inicio real de un nuevo ciclo de acumulación sostenido, por limitado que sea, la dirigencia política y social de la Unión Europea nos arrastra a más profundas pérdidas de derechos y condiciones de vida.
De hecho, un 24,4 % de la población europea se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión, y en la mismísima Alemania, que se nos pone como ejemplo,  la tasa de personas con relaciones laborales precarias, que en el año 2000 suponía el 18,5 % de la población activa por cuenta ajena, en el 2010 había ascendido al 22,5 % (7,5 millones de personas), un 25 % si se incluyera en la estadística a los estudiantes de Formación Profesional dual, y sigue subiendo.
                Sólo hay que ver la retahíla de reformas laborales implementadas en los últimos años en el conjunto del espacio de la Unión, siguiendo fielmente las indicaciones de las recomendaciones de la Comisión y los Memorándums redactados para los espacios periféricos del Sur. La idea es avanzar hacia “una segunda fase de la agenda de la flexiguridad”, como afirma la “Estrategia Europea para el Empleo 2020”, que, como la primera (y ya lo adelantamos algunos en su momento), se olvidará bien pronto del aspecto securitario respecto de los trabajadores y se centrará en la flexibilidad, en este caso en cuanto a las condiciones de desempeño de la actividad laboral (horarios, funciones, etc.), pretendiendo “gestionar las transiciones en el mercado de trabajo” (es decir, la  situación  de temporalidad e inseguridad real ). Un ejemplo palmario de esto es la reforma laboral portuguesa, que instituyó una bolsa de 150 horas anuales sobre la jornada ordinaria, no retribuidas como extras, por cada trabajador, a plena disposición de la empresa con total “flexibilidad”, así como disminuyó las vacaciones y festivos.
                Entre otras cosas, las reformas han trasladado los costes empresariales al conjunto de la ciudadanía, por la vía de reducir las cotizaciones sociales y aumentar correlativamente el IVA, como ha sucedido en Alemania y Hungría; se ha sostenido la devaluación salarial, por la vía de revisar o suspender la indexación de los salarios (como en Malta, Chipre, España o Luxemburgo), o por medio de acuerdos con los sindicatos burocráticos (como en Italia) o mediante la pura imposición gubernativa (como en Bélgica, donde el Ejecutivo estableció un margen máximo de evolución de los costes laborales del 0 % para 2013 y 2014);  y se ha congelado el salario de los empleados públicos (Italia, Países Bajos, Portugal), o directamente recortado (España, Chipre, Grecia, Croacia, Irlanda y Eslovenia).
                También se ha generado todo una nueva “zona gris” entre trabajo y formación, donde los derechos laborales y de Seguridad Social no rigen en toda su amplitud, provocando desigualdad y precarización y acostumbrando a las nuevas generaciones a la idea del desempeño laboral  sin retribución suficiente,  favoreciendo los períodos de prácticas para jóvenes  como en Bélgica, República Checa y Portugal, o los contratos de aprendizaje, como en Dinamarca, Grecia, España, Finlandia, Hungría, Italia, Portugal, Suecia y Reino Unido.  Una “zona gris” gracias a la cual  las empresas son generosamente subvencionadas por todos los contribuyentes, como en la República Checa, donde los períodos de prácticas son financiados por el Fondo Social Europeo, en el caso de titulados universitarios y personas sin experiencia laboral, todo ello mientras se realizan grandes recortes en el sistema educativo público de la gran mayoría de los países periféricos de la Unión.
                También se avanza en la privatización de los servicios de empleo y orientación profesional, como en España y Portugal, donde se ha favorecido la actuación de las “agencias privadas de colocación”, en Lituania, donde se han introducido “vales de formación” que permiten a los solicitantes de empleo “elegir” donde se forman, o en Irlanda, donde la iniciativa Job Path  introduce a contratistas privados para prestar “asistencia” a los parados.
                En este contexto abrumador, la patronal española sigue pidiendo más: la CEOE afirma que ahora quiere período de prueba de un año para todos los contratos, posibilidad de transformar los contratos a jornada completa en parciales, rebaja de las cotizaciones sociales, entre muchas otras cosas;  y el Gobierno responde estableciendo facilidades de despido para los empleados públicos en la norma en la que se establece el aforamiento del nuevo Rey.
                ¿Hace falta seguir? Mientras la izquierda social se dedica a las discusiones personalistas y a los oropeles mediáticos y se aficiona a discutir sobre la actualidad más brillante, determinada por las grandes productoras audiovisuales, la clase trabajadora carga con el peso de la crisis, día a día, hora tras hora, desde la precariedad, el paro, los recortes, o la formación-empleo.
                Entendámonos: los trabajadores y las trabajadoras, por supuesto, tienen que participar activamente en el proceso de democratización  general de la sociedad, junto a muchos otros sectores sociales, no hay duda; pero tienen que hacerlo con una fuerza propia y un discurso específico, manteniendo su esfera particular de organización y reflexión, para que sus intereses no se vean siempre preteridos. No vaya a ser que, al final, construyamos una “nueva democracia”, sin “puertas giratorias” ni monarca, pero con flexibilidad laboral acrecentada. Una República que constituya una simple plataforma renovada para generar un espacio “friendly” para las “maquilas” de la Europa de las transnacionales.
                La clase trabajadora tiene que tener una voz propia, más allá de las brumas mediáticas, de las alianzas necesarias, y de las falacias sobre su supuesta “desaparición”. A ella misma le toca generarla.


                José Luis Carretero Miramar.










jueves, 3 de julio de 2014

Entrevista para Argenpress

Emmanuel Demajo y Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info).

"Los borbones a los tiburones". Grabada para la radio FM La Boca, de Buenos Aires.
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Mario Hernandez (MH): Estamos en comunicación con José Luis Carretero en Madrid. ¿Cómo se vivió la eliminación de España del Mundial de fútbol?

José Luis Carretero (JLC): Con una cierta frustración. Parece que el equipo está a la altura de los tiempos, es decir, más o menos como está el país, como una barca sin dirección y que no se sabe muy bien hacia dónde va.

MH: Era una duda que teníamos con mi colega Emmanuel Demajo que está cubriendo con nosotros Brasil 2014. Más que con una pregunta quiero arrancar la entrevista con una consigna coreada por estos días: “Los Borbones a los tiburones”.

JLC: Hay que tener en cuenta que los Borbones están en el poder, como jefes de Estado, porque los puso Franco, es decir, fue el dictador, después de realizar un auténtico genocidio con las fuerzas progresistas del país, el que finalmente puso a Juan Carlos en el trono de España, los restauró después que la población española, en su momento, los había expulsado y, por lo tanto, son la quintaesencia de lo que ha sido el régimen político español después de 1939, después de la Guerra Civil que acabó con toda la esperanza de progresismo, de desarrollo realmente justo, de una sociedad basada en la justicia y la solidaridad.
Con los Borbones hemos visto la remoción del propio régimen franquista, su reforma… (corte de la comunicación telefónica).

MH: Recuperamos la comunicación. Mis disculpas por el problema técnico que tuvimos. Nos estabas contando cuál era el origen de la monarquía borbónica.

JLC: Está estrechamente vinculado con el régimen franquista. Es Franco quien nombra a Juan Carlos como su sucesor y son las Cortes franquistas las que mediante una serie de votaciones, se transforman a sí mismas en Cortes democráticas.
El proceso de transición que se produce en los ’70, no es un proceso de ruptura democrática por el que se crea una institucionalidad realmente nueva y se abre un proceso constituyente abierto a la ciudadanía, sino que se hace una transformación, una reforma del régimen franquista que lo toma como bandera, como eje fundamental del nuevo régimen y una reforma en la que se abren determinados espacios, se redacta una nueva Constitución pero sin abrir un verdadero proceso constituyente, de una manera en la que la ciudadanía participa muy poco, no hay ni siquiera una elección a Cortes constituyentes y luego se le hace elegir si quiere o no esa institucionalidad nueva en virtud de un referéndum en donde todo va en un mismo paquete. Se elige entre mantener el franquismo tal y como estaba o este nuevo franquismo remozado con la figura del Rey como Jefe de Estado, en lo que va a consistir la democracia posterior.
Cuarenta años después el Rey ha abdicado, sobre todo por las distintas protestas populares que se vienen sucediendo a raíz del inicio de la crisis y la gran debacle social que ha provocado, dejando la Jefatura del Estado a su hijo, sin que tampoco pueda participar democráticamente la ciudadanía, por lo tanto, se produce un nuevo escalón en el desarrollo del régimen nacido en la transición como reforma, modernización y adaptación del franquismo.

MH: Una imagen muy deteriorada la del Rey Juan Carlos.

JLC: Se ha visto por primera vez en estos últimos 30/40 años que la popularidad del Rey ha descendido muy por debajo de las notas de aprobado. La imagen de la monarquía está muy tocada por diversas razones. Primero, por la crisis económica y porque el régimen no se ha adaptado, ni ha tenido ninguna dinámica de apertura frente a esa crisis ni a la resistencia y luchas sociales que pedían mayor democracia.
En segundo lugar, porque encontraron una familia monárquica que ha quedado vinculada directamente a casos de corrupción como el de la Infanta Cristina y su esposo, es decir, hemos visto a qué se dedica la familia real además de los hechos que afectan al propio Rey como la famosa historia de la cacería en Botswana por la que tuvo formalmente que pedir perdón a la ciudadanía por televisión.
Por lo tanto, es una institución que no ha sabido hacer frente a los reclamos ciudadanos y a la nueva emergencia de las luchas sociales y está directamente vinculada en el imaginario popular con un régimen en completa decadencia y que, de una manera u otra, va a ser modificado en los próximos años.


Es la primera vez que el PP y el PSOE juntos no alcanzan más del 50% de los votos


MH: Esta situación también ha impactado sobre los partidos políticos mayoritarios, el Partido Popular (PP) y el PSOE que en las elecciones europeas han perdido el 40% de sus votos, casi 5.000.000.

JLC: Es la primera vez que el PP y el PSOE juntos, lo que aquí se conoce ahora con el nombre de bipartidismo, no alcanzan más del 50% de los votos. Es la primera vez que los dos grandes partidos que han constituido la columna vertebral a nivel político de este régimen nacido en 1978, no alcanzan la mayoría y quedan en una situación de debilidad. Eso demuestra hasta qué punto las cosas están cambiando en los últimos años, sobre todo a raíz de lo que fue la emergencia del 15M (15.5.2011) y las luchas sociales que están relacionadas.
Hay un descrédito y la deslegitimación creciente de todo ese aparataje relacionado con la cultura de la transición, con el régimen político que viene desde ahí y, por lo tanto, el PP y el PSOE están crecientemente deslegitimados, sobre todo el PSOE que cuando ha tenido el poder ha llevado adelante políticas neoliberales, quizá un poco más suaves que el PP, pero decididamente neoliberales y que arroja a lo largo de los años toda su armazón ideológica y de relación práctica en los barrios, en los lugares específicos donde la gente se socializa con la izquierda.

MH: ¿Qué podemos esperar de esta nueva agrupación política que surge en las últimas elecciones, Podemos?

JLC: Podemos es una fuerza política que se crea por la iniciativa de una serie de personas que alcanzan una gran notoriedad mediática con un discurso muy cercano a los movimientos sociales y que se lanzan a la aventura de presentar candidatos para las elecciones europeas.
Podemos está constituyendo un gran éxito obteniendo cinco eurodiputados. Es una especie de partido de aluvión donde están confluyendo distintos tipos de corrientes, de perspectivas que se habían manifestado cercanas al 15M y a la izquierda social y quieren un cambio y más democracia. El problema es que no todo el mundo dentro de ese magma quiere exactamente lo mismo. Lo que se puede ver dentro de la estructura de Podemos es que hay distintos tipos de visiones en torno a cómo debe organizarse internamente esa fuerza política y, sobre todo, qué es lo que tiene que hacer. Hay visiones que la identifican más con un nuevo partido socialista o que aglutinaría a la izquierda sin salirse necesariamente del régimen, y otras que la identifican más con una perspectiva de construir una hegemonía social parecida o cercana a lo que han significado los movimientos bolivarianos en América Latina, es decir, una alternativa anti-neoliberal pero que no se sabe hasta qué punto, de qué manera ni tampoco con qué profundidad.

MH: ¿Qué reacciones populares produjo la renuncia del Rey Juan Carlos?

JLC: La inmediata fue de jolgorio y alegría. Creo que mucha gente vio la posibilidad de poner en la palestra, de discutir sobre la jefatura y la arquitectura del Estado español. El mismo día la gente salió a la Puerta del Sol en Madrid reclamando la República, con banderas republicanas, había una especie de agitación republicana tanto en las redes como en las calles y en los medios de comunicación en los que directamente se pedía un referéndum para poder decidir la jefatura del Estado e iniciar un auténtico proceso constituyente que es lo que no se pudo hacer en 1978.
Todo esto ha seguido. Ayer se produjo la coronación de Felipe VI como Rey de España y pudieron verse determinados elementos que no se habían visto hasta ahora. En primer lugar, la gente no salió masivamente a saludar al nuevo Rey. Cuando se observan las vistas aéreas de la Plaza de Oriente estaba llena hasta la mitad y eso que no es particularmente extensa. La coronación se produjo en una auténtica toma policial de Madrid como no se había visto jamás. Habría que retrotraerse al franquismo para ver las calles de Madrid llenas de policías, su actitud de agresividad, de hecho una manifestación republicana acabó con detenidos, cosa que era impensable antes del 2008.
Creo que es el resultado del descontento por la situación económica y el absoluto bloqueo y congelamiento de la situación política en los últimos 30 años y, sobre todo, porque la corrupción estalla por todas las costuras de un régimen que está moribundo.


La transición fue algo cocinado entre las élites sin participación popular


MH: Te quiere hacer una pregunta mi colega.

Emmanuel Demajo (ED): Se ha visto en muchas de las marchas una predominancia clara de gente muy joven que pide la democratización de la política española. ¿Cómo creés que lo está tomando la gente generacionalmente más grande, también está con esta idea o es solo de la juventud y aquélla sigue apoyando la figura real?

JLC: Es evidente que la monarquía y el régimen político están absolutamente deslegitimados sobre todo entre la juventud aunque estamos hablando de una población menor de 50 años, porque realmente ese es el bloque generacional que no ha podido votar ni siquiera el referéndum limitado donde se aprobó la Constitución actual.
La gente de mi generación, tengo 42 años, tampoco la pudo votar y tampoco es mayoritariamente monárquica sino republicana, incluso entre los mayores de 50 años habría que pensar las relaciones entre clases, en cuanto a la ideología política previa. Creo que hay una apertura para que mucha gente diga lo que no ha podido durante años o no ha tenido espacios para hacerlo. En las manifestaciones también puede encontrarse mucha gente mayor que estuvo en la transición y ahora empieza a poder decir y escuchar cómo fue realmente ese proceso.
Han contado una historia que la transición fue absolutamente pacífica, que el Rey fue su gran arquitecto, que fue una auténtica fiesta de la democracia y realmente fue algo cocinado entre las élites, en la que hubo una represión tremenda a los movimientos populares y se produjo una venta de lo que podrían ser las ideas de izquierda por parte de determinados dirigentes.
Creo que hay mucha gente mayor que por fin está pudiendo hacer explícita toda esa crítica y, por lo tanto, es verdad que hay un componente generacional fuerte en torno al rechazo al régimen político, pero no es únicamente generacional porque hay grandes sectores de la gente mayor de 50 años que comparte este sentimiento.