jueves, 29 de mayo de 2014

Economía Directa: ¿La fiesta de la democracia?

Hablamos sobre la Jornada Electoral de las Elecciones Europeas, antes de saber los resultados, de las insistentes quejas de irregularidades y fraude electoral cometidas durante la jornada con los partidos minoritarios y de nueva creación como únicas víctimas, de la utilidad de la abstención y el voto como parte de una estrategia de toma del poder, de el principio del fin del bipartidismo y de la utilidad práctica del Parlamento Europeo. Con Antonio Rosenthal, Chus Marcano y José Luís Carretero. Conduce Juan Martínez.





miércoles, 28 de mayo de 2014

Entrevista en "Números Rojos"

Recientemente, el periodista David Losa, de la revista "Números Rojos" (www.revistanumerosrojos.com)  me ha entrevistado, junto a Carlos Taibo y Laura Vicente, para preguntarme sobre el nuevo auge del anarquismo en el Estado Español. Aquí están mis respuestas completas (hubo que cortar alguna cosa por razones de espacio). En todo caso, la totalidad de la revista es de lectura muy recomendable:

¿Cree que, en general, el ideario anarquista clásico está vigente en la actualidad?

Las bases fundamentales del pensamiento anarquista clásico no pueden estar más de actualidad. Vivimos en un momento de crisis múltiples y confluyentes (cultural, económica, financiera, pedagógica, de la hegemonía política, etc.), que delinean el escenario de una crisis civilizatoria global. En los próximos decenios todo va mutar aceleradamente, pero no sabemos exactamente en que dirección. 

En este contexto, las bases del socialismo libertario (que se puede construir una sociedad radicalmente democrática, donde no exista la opresión ni la explotación, y las clases sociales y el Estado burgués, como maquinaria social fundamentalmente puesta en manos de las clases dirigentes, desaparezcan y sean sustituidas por la auto-organización de las poblaciones) están plenamente vigentes. Si ahora se habla, en todas partes, desde Estambul a Madrid, de una "democracia real", de lo que se está hablando realmente es de que la gente tiene que tener el derecho de decidir igualitaria y libremente su futuro. El anarquismo clásico no hacía otra cosa que, tras la estela de la Revolución Francesa y la emergencia de sus límites, indicar que la democracia no podía ser restringida a la forma parlamentaria burguesa y, sobre todo, no podía desaparecer a las puertas de los centros de trabajo.

Así, los elementos esenciales del anarquismo clásico no eran otros que la defensa de la democracia directa y ampliamente participativa, y de la autogestión de la vida económica por parte de los propios productores. Cosas ambas que no pueden estar de más actualidad, vistas las demandas de todas aquellas gentes que están saliendo a la calle para intentar detener el saqueo neoliberal, que es producto de las propias contradicciones internas del sistema capitalista. Otra cosa, por supuesto, es la fraseología asociada a una época histórica determinada, o determinadas decisiones estratégicas y tácticas que nacen de una coyuntura concreta, y que determinados sectores de un movimiento muchas veces acosado y aislado, han terminado por entender como dogmas petrificados. El "anarquismo clásico", precisamente, fue muchas veces enormemente flexible y plural, pero la realidad de las últimas décadas (y esto no es exclusivo del anarquismo, sino que tiene correspondencias en prácticamente toda la izquierda) ha sido en ocasiones de la un movimiento fragmentado, atomizado y presa de todos los purismos y modas extravagantes.

 
¿De qué estado de salud goza el anarquismo en la actualidad en España? (Entendiendo como tal la actividad y el número humano de personas que se adscriben a tal pensamiento de una manera militante).

El anarquismo hispánico goza en estos momentos de una moderada buena salud. 

El anarcosindicalismo, en cualquiera de sus manifestaciones, sigue siendo una fuerza presente y asentada en muchos centros de trabajo, aunque no sea mayoritaria más que en espacios muy concretos. Y ha crecido de manera clara en los últimos años de crisis, tanto en afiliación como en capacidad de incidencia. De hecho, al calor del 15-M se produjeron las primeras convocatorias unitarias del conjunto de las organizaciones que se reclaman herederas, desde el punto de vista ideológico, de la CNT histórica, aunque, de momento, no se haya persistido en esa línea que estaba dando frutos evidentes. Esta presencia del anarcosindicalismo entre la clase trabajadora del Estado Español es única en el mundo y garantiza su inserción en las luchas del conjunto de la población contra el deterioro de las condiciones de vida y contra la gran desposesión que enfrentamos.

Por otra parte, existen numerosos grupos y entidades libertarias de diversas tendencias, generalmente insertos en espacios locales concretos, o dedicados a labores culturales o pedagógicas. Abundan las editoriales, las cooperativas e iniciativas productivas, o los núcleos juveniles, de barrio o de localidad. Estos grupos tienen una incidencia variable y una capacidad de influir en las luchas generales de la población que suele estar en relación directa con su capacidad de organización y de inserción en la realidad material de las poblaciones en las que realizan su trabajo. Frente a núcleos puramente marginales, y dedicados a labores muchas veces poco relacionadas con las necesidades inmediatas de la gente, conviven (aunque, a veces, también con muchos problemas) colectivos con amplia aceptación social y décadas de trayectoria barrial o cultural. Lo cierto es que se trata de una red rica y amplia, aunque muchas veces limitada por las propias tensiones internas que han llevado a muchas iniciativas a huir de la utilización de la palabra "anarquista", no sólo por su criminalización por las fuerzas del sistema, sino también para evitar verse abocadas a interminables debates internos.


¿Está presente el anarquismo, como se ha comentado a menudo, en la esencia de muchos de los movimientos sociales y manifestaciones espontáneas que se han sucedido con motivo de la crisis, aunque sea de forma inconsciente?

Está enormemente presente, en lo que son las bases organizativas e ideológicas esenciales que han ido desarrollando los movimientos sociales de las últimas décadas: asambleísmo, autogestión, mínima delegación, control de los líderes, independencia (al menos afirmada) de los partidos políticos, etc. Hoy día es casi imposible plantear, en el seno de los movimientos, que los mismo deberían organizarse en torno a otras bases organizativas (como sería, por ejemplo, el llamado "centralismo democrático", o los liderazgos autoritarios).  Nadie dice ya ser el "Frente de Masas" o el "Frente de los desahucios" del Partido X (es un ejemplo, que nadie se moleste). EL 15-M, o la PAH, sin la influencia histórica, discursiva, y muchas veces, incluso personal (pues gran parte del movimiento libertario se ha volcado a participar en estos espacios) de los y las anarquistas, no hubieran sido los mismos.

También es evidente que determinados planteamientos discursivos del anarquismo clásico han calado ampliamente en la población, al calor de la emergencia del 15-M, de lo que da fe la importancia de los experimentos autogestionarios y asamblearios puestos en marcha en los últimos tiempos en toda la geografía de nuestro país, desde Bancos de Tiempo, a cooperativas integrales, asambleas de barrio o centros sociales y ateneos populares.
¿Cree que, al albur de las anteriores cuestiones, el pensamiento anarquista o libertario ganará protagonismo en el futuro?

De aquí al futuro, en el marco de las tremendas transformaciones que van a vivir nuestras sociedades, va a ser imprescindible, ante el fracaso de las opciones clásicas basadas en un  socialismo autoritario y estatista o en el Pacto entre clases con una clase dirigente acosada por sus propias contradicciones,  desarrollar un nuevo socialismo, una renovación profunda del proyecto histórico levantado por las clases populares hace doscientos años para intentar transformar el mundo en la dirección de la más amplia democracia posible y de la construcción de una economía al servicio de la sociedad en su conjunto.

Ese nuevo socialismo, que tendrá que ser, inevitablemente, un ecosocialismo claramente consciente de los problemas medioambientales y de reproducción natural de la vida que el despliegue del capitalismo ha acabado por producir, tendrá también que tener entre sus elementos centrales muchas de las cosas que el anarquismo ha defendido siempre: la democracia directa, el fomento de la producción cooperativa y autogestionaria, la mínima delegación, la rotatividad de funciones, y el respeto por la pluralidad y la ausencia de dogmas.

Los límites del neoliberalismo, pero también del keynesianismo o del socialismo estatista clásico, para resolver los acuciantes problemas que la actual transición civilizatoria va a ir produciendo en las próximas décadas, van a ser cada vez más evidentes. En ese marco, el pensamiento anarquista debería ser una de las fuentes esenciales de inspiración de ese nuevo ecosocialismo, profundamente libertario, que deberemos construir entre todos y todas. La "línea libertaria" forma parte del corazón del proyecto histórico socialista en la práctica totalidad de los países del Globo, aunque fuera laminada en la mayoría por la poderosa influencia de la Revolución Rusa. Ha llegado el momento de entender que un parte importante de lo que defendía es una fecunda semilla, imprescindible para producir las nuevas dinámicas discursivas y organizativas que lleven a los nuevos movimientos a estar a la altura de nuestro siglo.

José Luis Carretero Miramar


martes, 27 de mayo de 2014

Conferencia en la II Feria de la Economía Solidaria de Madrid



Del jueves 29 de mayo al domingo 1 de junio se celebra en el Matadero de Madrid la II Feria de la Economía Solidaria, con múltiples iniciativas participantes y numerosas actividades.
Aquí tenéis su página web:
http://laferiamadrid.mercadosocial.net/#&panel1-2



Como podéis ver, el domingo 1 de junio participaré, en el marco de la Feria, en la siguiente Mesa Redonda:

12:30 h – 14:00 h
• Trabajo y sostenibilidad: autoempleo cooperativo y autogestión - Yayo Herrero, José Luis Carretero y Pablo Ascasíbar.
◦ Ante la crisis y el desempleo, la opción por un trabajo autogestionado, cooperativo y sostenible, se alza como uno de los pilares esenciales de una alternativa real. Frente al despilfarro de recursos, la especulación y el crecimiento de las desigualdades es posible apostar por un trabajo en igualdad, y basado en principios democráticos, que sea plenamente respetuoso del ecosistema y sus límites.
Allí os espero a todos y todas

martes, 20 de mayo de 2014

Decrecimiento y abundancia

DECRECIMIENTO Y ABUNDANCIA.
(Texto publicado en el número de primavera de la revista "Al Margen", del Ateneo Libertario Al Margen de Valencia).



La crisis, en los términos utilizados por la visión dominante de la economía capitalista, está íntimamente relacionada con la caída del PIB. Se habla de crisis cuando el descenso de la tasa de rentabilidad, normalmente producto de causas subyacentes de largo calado, se resuelve en la forma de una brutal destrucción de fuerzas productivas que provoca desocupación de masas y enormes tensiones sociales.  La salud económica de la sociedad, por tanto, se identifica mecánicamente con el crecimiento de la producción, animado por la espuela del aumento del consumo provocado por la generalización del empleo y la subida de los salarios.
Por supuesto, en esa simplista manera de las ver las cosas quedan muchas preguntas sin responder: qué o cómo se produce en los momentos de crecimiento, qué actividades sociales son realmente  útiles e, incluso, si la forma de cuantificar la producción misma tiene algo que ver con la satisfacción real de las necesidades humanas.
Tratemos de explicarnos: el sistema capitalista necesita  acumular capital de manera  creciente para subsistir. La lucha y la competencia entre los capitales se resuelve en la tendencial victoria de quienes hayan acumulado más fuerzas en la refriega, y eso provoca un acelerado desarrollo de las fuerzas productivas. De las fuerzas productivas de capital, puntualicemos.
En el marco de esa brutal competencia y de esa acumulación constante, todo aquello que no contribuye a la acumulación de capital es dejado de lado, convertido en una externalidad que no computa en los balances contables de las empresas ni en las magnitudes macroeconómicas de las grandes consultoras. Que no computa, por tanto, tampoco, en la medición del PIB.
Así, los recursos naturales son esquilmados inmisericordemente por  las empresas capitalistas, obligadas a crecer sin cesar y  a producir cada vez más cachivaches que ceben la sociedad de consumo (sólo para una porción concreta de la población mundial) sin que su degradación tenga que ser reparada por los autores de la misma y, sin que por tanto, se contabilice de manera alguna en sus balances, impidiendo averiguar hasta que punto determinadas actividades (como el fracking, por ejemplo) son realmente rentables, no sólo desde un punto de vista social, sino estrictamente económico.
Es en el seno de este marco socioeconómico que el desarrollo del proceso de acumulación capitalista entra en un conflicto creciente, con las fuentes mismas de reproducción de la vida, poniendo en cuestión su propia viabilidad a medio plazo. Entendámonos: el crecimiento continuado se compone mal con el natural agotamiento de los recursos fósiles necesarios, precisamente, para alimentar dicho crecimiento. La llegada del peak  (el punto más alto posible de extracción, a partir del cual es cada vez menos rentable para una economía de mercado, continuar con la explotación del recurso) se ha producido ya para el petróleo convencional, y está cada vez más cercana para la práctica totalidad de las fuentes energéticas y los recursos clave de nuestra sociedad industrial.
El capitalismo, atenazado por la confluencia de procesos seculares paralelos e interdependientes, que están dibujando un momento de crisis múltiples (ecológica, económico-financiera, cultural, de la hegemonía política, etc) que abren el escenario de una mutación sistémica de tipo cualitativo, no puede, a largo y, aún, medio plazo, hacer frente a la crisis ecológica manteniendo el mismo tipo de sociedad de consumo. El crecimiento sin fin, es inviable en un planeta finito y, con él, el propio sistema capitalista. La gran pregunta, como decía Gunder Frank, de nuestro tiempo, no es cuál es la naturaleza del capitalismo, sino que vendrá tras él.
Así, el decrecimiento va a producirse de una manera u otra: en medio de las gigantescas catástrofes sociales asociadas al colapso, o la lenta pero imparable decadencia, de una arquitectura global enferma en sus más profundos cimientos, o en el marco de un proceso racional y democráticamente gestionado en función de los intereses de las mayorías.
Pero aclaremos de qué hablamos cuando hablamos de decrecimiento: la sociedad de consumo se ha construido sobre la emergencia de una abundancia nunca vista de objetos mercantiles, muchos sin una utilidad social o personal clara, cuya producción masiva y venta permite alimentar el proceso de acumulación del capital. Todo ello ha provocado una expansión brutal de redes de transporte, asociadas al uso masivo de recursos fósiles para mover las mercancías, que han generado un mercado global, al tiempo que arruinaban a los productores comarcales, impidiendo la soberanía alimentaria e, incluso, industrial local.  En el camino, muchas otras necesidades sociales, algunas de ellas mucho más profundas que la de jugar, por ejemplo, con una consola de videojuegos privada y personal, o la de consumir frutas traídas de la otra parte del mundo fuera de temporada, han sido preteridas,  produciendo desigualdad y problemas de subsistencia a millones de personas.
Lo que está en cuestión, entonces, en el marco de la crisis sistémica que nos atenaza, y del problema ecológico de fondo que se agiganta por momentos, es qué y cómo debe producir la sociedad, a que intereses debe responder esa producción, y cómo se pueden minimizar los daños medioambientales resultado de esa producción, partiendo de la base de que la pervivencia del capitalismo, tal y como lo conocemos, es incompatible con la continuidad de la población humana en el planeta.
Así, la discusión esencial es cómo realizar el decrecimiento necesario de una forma racional y socialmente positiva, lo que pone en el centro del debate nuestra misma concepción  de elementos que configuran la esencia de cualquier civilización, como son los conceptos de “riqueza” o de “abundancia”.
¿Es posible una sociedad de la abundancia, tal y como se calificaba al socialismo en los textos clásicos del obrerismo revolucionario? Las respuesta es sí, siempre que entendamos el término “abundancia” con un significado que remite a la posibilidad de solventar las necesidades materiales básicas, pero, sobre todo, a la apertura al desarrollo de las capacidades y potencialidades culturales, afectivas, relacionales y, muy señeramente, de cuidado de todos. La abundancia de cachivaches de nuestra actual sociedad de consumo es imposible de generalizar al conjunto de la población mundial y es, además, insostenible aún para una minoría en su forma presente. Sólo una sociedad que haya entendido que esa supuesta “abundancia” inequitativa y, muchas veces, criminal, no es más que un espantajo en manos de  expertos en márketing, y que la real satisfacción de las necesidades humanas va por otro lado, más relacionado con las posibilidades efectivas de poder desarrollar las propias capacidades creativas y de cooperación, podrá superar el cuello de botella civilizacional que la senilidad del capitalismo nos impone.
Es por eso que el decrecimiento (la disminución de unas magnitudes económicas que computan como riqueza, por ejemplo, la realización de actividades altamente contaminantes o grandes bolsas de actividad especulativa, o la producción de armas o el transporte transnacional de insumos que arruina a los productores locales) no nos debe de asustar. Hay una gran bolsa de riqueza social que aún está por explorar, pues esta sociedad no le ha dado valor alguno y la ha sometido al proceso de acumulación del capital mediante su saqueo cuasi-gratuito por los mercados. Hablamos de las inagotables, y perfectamente compatibles con el ecosistema, capacidades humanas para el cuidado mutuo, el fermento de la imaginación y la cultura, las actividades relacionales y el aprendizaje.
Un decrecimiento que, por supuesto, deberá ser modulado de manera democrática y socialmente responsable por las propias poblaciones y claramente asimétrico en función de las diferencias productivas y socioeconómicas entre los distintos espacios territoriales del Globo (la sociedad de consumo no está generalizada en todas partes). Lo que pone en cuestión , precisamente, el modelo de civilización que queremos. Cómo será “eso que vendrá” después del capitalismo.
Porque una recomposición neofeudal que, usando como palanca la deuda,  haga emerger un “ecofascismo”  que imponga una involución a un régimen tributario, estacionario económicamente y brutalmente conservador y autoritario en lo cultural y político, es perfectamente  pensable. El proceso de constitución de ese nuevo régimen pasaría por una gigantesca desposesión de las clases subalternas y por su sometimiento, a sangre y fuego, a un empobrecimiento radical y a una “noche de la cultura” que las hiciera olvidar totalmente el pensamiento emancipador de los últimos siglos.
Nuestra posibilidad, sin embargo  es levantar la alternativa a esa distopía de las clases dirigentes: un nuevo eco-socialismo libertario, federalizante y basado en la creatividad, el conocimiento y la alegría de vivir.
José Luis Carretero Miramar.










lunes, 19 de mayo de 2014

Me entrevistan en Radio Malva

El programa de Cosa Nostra de la valenciana Radio Malva, me entrevistó el otro día, tras la presentación de mi libro "La autogestión viva" en Valencia. Tenéis la entrevista a partir del minuto 1,27,00. Muchas gracias a los compas de Radio Malva.


martes, 13 de mayo de 2014

Seminario de Economía Libertaria en la Universitat Lliure de Vallcarca

Curso de la Universidad Libre de Vallcarca Oriol Caballero, a cargo de miembros de ICEA (Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión).
El curso consta de 4 bloques distribuídos en 4 sesiones. Las fechas a realizar serían los días 3, 10, 11 y 17 de mayo de 2014 de 18:00 a 21:00 (se exige puntualidad). Los mismos se realizarían en el CSO OLD SCHOOL, Av. Vallcarca 85, Barcelona. Los 3 primeros bloques se impartirán en catalán y el último en castellano, si bien el material bibliográfico es en castellano. El mismo se entregará vía mail a aquellas personas que se inscriban en el seminario a través de la siguiente dirección de correo, info@unilliure.net, con el asunto Seminario economía.
Los contenidos de los cuatro bloques son los siguientes:
  • 1er BLOQUE. Sábado 3 de mayo, 18h. INTRODUCCIÓN A LA ECONOMÍA
A cargo de G. Fuster, profesor de economía y socio de ICEA Barcelona.
  • 2do BLOQUE. Sábado 10 de mayo, 18h. MICROECONOMÍA
A cargo de G. Fuster, profesor de economía y socio de ICEA Barcelona.
  • 3er BLOQUE. Domingo 11 de mayo, 18h. MACROECONOMÍA
A cargo de G. Fuster, profesor de economía y socio de ICEA Barcelona.
  • 4to BLOQUE. Sábado 17 de mayo, 18h. ALTERNATIVAS Y LA ECONOMÍA LIBERTARIA
A cargo de Jose Luis Carretero, socio de ICEA Madrid.
Explicación de las bases de la economía libertaria y propuestas alternativas a la hegemonía económica del capitalismo.




viernes, 9 de mayo de 2014

Polinomia: Ucrania se rompe

Cuando uno se enfrenta a las atroces imágenes que nos está dejando el conflicto de Ucrania, con el estómago revuelto, viendo por fin seres humanos donde antes no veía más que partidarios de uno u otro bando, no puede evitar pensar en la sinrazón y el sinsentido de tanto dolor, de tanta sangre, de tanta agonía. Sin embargo en todo conflicto hay una lógica despiadada guiada por intereses que es necesario comprender para ponerles solución. Hoy hablamos sobre esos intereses que están convirtiendo Ucrania en un macabro tablero de juego. Con Jaime Garo, José Luís Carretero, Chus Marcano y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Martínez.





viernes, 2 de mayo de 2014

Presentación de "La autogestión viva" en Valencia

La Autogestión viva. Proyectos y experiencias de la otra economia al calor de la crisis
Autor: José Luis Carretero Miramar.
Edita: Ediciones Queimada
Todos hemos visto, en las asambleas del 15-M, las posibilidades de la auto-organización... y también sus problemas. Los recursos, aún exiguos, parecen multiplicar su eficacia cuando se utilizan para el apoyo mutuo, no para la explotación. Además, con mayor o menor éxito, hemos vivido la explosión por todos los rincones de la geografía española, de iniciativas de todo tipo cuyo objetivo es la construcción de una sociedad distinta, basada en la solidaridad, no hay más que recordar el bloqueo de los desahucios protagonizados, sí, por la PAH, pero que no habrían sido posibles sin la implicación de los vecinos de los afectados. Pues además de todo esto, se han puesto en marcha una gran variedad de iniciativas reales, quizás menos conocidas porque no tienen la atención mediática sobre ellas, que consiguen salir adelante y que demuestran que la autogestión no es una teoría de locos utópicos o un recuerdo del pasado, sino una auténtica alternativa a la actual organización económica de la sociedad: desde las cooperativas que pueden ofrecer soluciones a muchos problemas laborales y de vivienda recuperando empresas o edificios vacíos de forma legal, a la gestión de lo común, de lo que es de todos, desde la educación al cuidado del medioambiente. En este libro podrás conocer muchas iniciativas prácticas que han dado lugar a realidades de todo tipo: fábricas, escuelas, talleres, medios de comunicación, organizaciones de consumo, centros culturales e incluso empresas financieras que están funcionando hoy y ahora y cuyo objetivo es la mejora en los servicios, en la situación de sus asociados y su repercusión positiva en la sociedad, y no el beneficio económico a repartir entre unos pocos.
Y además, encontrarás ¡deas y consejos para poder poner en práctica, colectivamente, este tipo de iniciativas con el fin de constituir, aunque sea con contradicciones, una alternativa que tenga cada vez más fuerza y que pueda llegar a imponer condiciones en una lucha permanente por un mundo más justo, basando las prioridades en las personas y no en el beneficio y el crecimiento económico.
No te limites a quejarte, lee, pregunta, escucha, aprende, asóciate y lucha desde el trabajo diario.
Dissabte 3 Maig | Hora: 13h. | Lloc: Solar Corona (C/Corona 16, El Carme)