viernes, 26 de julio de 2013

Construir también es formarse

José Luis Carretero
Construirse también es formarse

Revista Trasversales número 29 junio 2013

Otros textos del autor en Trasversales

José Luis Carretero Miramar
 es profesor de Formación y Orientación Laboral. Miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA).


Pensar la construcción de una alternativa al caos social desatado por el neoliberalismo y el régimen de la deuda y el consenso entre las élites nacido de la Transición española implica necesariamente interrogarse por sus condiciones de posibilidad y aventurarse a indagar caminos distintos a los hasta ahora transitados por la llamada izquierda antagonista. A este respecto, el 15-M ha significado un gran aldabonazo. Su masividad, su pluralidad y su potencia emergente hicieron tambalearse muchos mitos fundantes del magma de sectas cainitas en que ha consistido, básicamente, la izquierda radical del Estado Español de los últimos treinta años.
La posibilidad de un impasse, de un bloqueo, es, sin embargo, algo siempre presente. El retorno de lo aparentemente superado, aún en formas novedosas, nos amenaza ahora que los medios quieren dar por finiquitado el impulso primigenio del movimiento.
Si el movimiento quiere alcanzar un estadio cualitativo superior (y ello es necesario, no lo dudemos, para su misma supervivencia) debe incardinarse firmemente en lo social en todas sus manifestaciones. Ello implica, por supuesto, aportar soluciones prácticas, y aún organizativas, en todos los ámbitos de la vida colectiva (en lo cultural como en lo político, en lo representativo como en lo constituyente, en lo barrial como en lo laboral), sin olvidarse, al tiempo, de asir firmemente lo esencial: la lucha de masas, la participación directa de las multitudes, mediante su movilización constante y su organización autónoma, en el quehacer social.
Construir un frente electoral (como posible dique de contención de la furia neoliberal o como mecanismo de apertura del “melón” del régimen juancarlista); generar una trama cultural (como herramienta de extensión del discurso y el pensamiento antagonista) es algo, quizás, que hay que hacer. Pero no abandonando para ello la tarea nuclear de organizar a la ciudadanía y a las clases populares y hacerlas visibles, es decir, de hacer actuar y participar a todos y todas en la narración común de nuestra Historia. Las asambleas, pues, deben ser el fermento de la actividad y lo que dote de sentido al resto de esferas de participación ciudadana, empujando a la profundización del movimiento transformador.
Pero todo ello implica, necesariamente, hacer frente a los problemas concretos que están, a día de hoy, limitando la emergencia del cambio cualitativo capaz de superar el bloqueo del movimiento. Seremos claros: el énfasis excesivo (en un primer momento liberador) en el funcionamiento colectivo como una “mente colmena”, está inhibiendo, de manera compleja, las posibilidades de profundización de la conciencia colectiva.
¿Qué queremos decir con ello? Que no todos los discursos son transformadores. Y que la interacción por la interacción (y la idolatría de dicha interacción como única función a desarrollar) favorece, en muchos casos, discursos engañosos, superficiales, o aún peligrosos. Todos sabemos el éxito que, en ciertos ámbitos, está teniendo expresiones neo-machistas, conspiranoicas, novedosas formas de superstición o regresos al conservadurismo más atroz. No se trata de inhibir coactivamente ningún discurso. Sino de generar conciencia colectiva. Empezando, por supuesto, por nosotros mismos. Ello implica un esfuerzo generalizado para la formación y la capacitación de los militantes sociales. No basta con moverse, con interactuar, con decir, al estilo twitter, lo primero que a uno se le pasa por la cabeza o lo más epatante; es necesario formarse, aprender, generar un discurso con un nivel de complejidad a la altura de los tiempos. Es la hora del movimiento, sí, pero también de la pedagogía. Una pedagogía colaborativa y no directiva, si se quiere, pero que parta de la base de que no todos los discursos son igual de racionales o conducen a los mimos sitios. Que indique que es imprescindible, por ejemplo, estudiar las revoluciones pasadas y los movimientos sociales históricos, con sus aciertos y errores, para transformar el mundo.
Es necesario capacitarse en todos los ámbitos, formar militantes dispuestos a desarrollar sus tareas con solvencia y a analizar el mundo con profundidad y complejidad. Y, además, hay que ser conscientes de que esa tarea de formación no es una obligación exclusiva de una élite de expertos o una vanguardia, sino la condición de posibilidad de una auténtica democracia cognitiva que fundamente un ascenso de la conciencia colectiva.
Los “militantes de toda la vida”, la “izquierda radical o reformista”, de las últimas décadas, haríamos bien en dejar de intentar tomar el control o la dirección política del movimiento, en dejar de procurar encauzarlo en la vía de nuestras estrategias tradicionales (siempre fallidas). En lugar de ello, lo que podríamos intentar es crecer con él, compartiendo nuestros conocimientos, nuestras culturas militantes, nuestras líneas de resistencia pretéritas, nuestras capacidades personales y colectivas. No se puede construir nada sin conocer el pasado. Pero, por supuesto, de forma solvente e informada. No mediante el recurso a santones que de nada saben pero de todo hablan. Repensar la historia del movimiento revolucionario mundial no es, necesariamente, abrir la puerta a la repetición de lo peor del viejo mundo, sino capacitar a la gente para identificarlo cuando reaparece.
El conocimiento es un poder en las manos de las multitudes. Construir implica dar densidad, hacer confluir, y también desarrollar las potencialidades prácticas y teóricas de un movimiento que está lejos de haber sido definitivamente derrotado. Formar militantes, organizarlas redes, elevar el nivel de conciencia de las clases populares (y de nosotros mismos), en vez de adularlas para vender libros, buscar su voto o adherirlas a la secta.
Aprendiendo y enseñando (al fin y al cabo es lo mismo), abriremos nuevas vías a la creatividad de lo común que hemos construido.

lunes, 22 de julio de 2013

El alto desempleo no frena el aumento de la siniestralidad (por Jonatham Macías)

Un artículo de Jonatham Macías, en el periódico Diagonal

De acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social sobre el periodo entre enero y abril de 2013, el número de trabajadores que fallecieron durante la jornada laboral ascendió a 154 personas, un aumento de un 5,5% de accidentes mortales con respecto al mismo periodo del 2012, ocho personas más que el año pasado.
El incremento en la siniestralidad laboral, único indicador socio-económico que mantenía una evolución positiva, podría estar relacionado con el impacto de la Reforma Laboral y las políticas de recortes del Gobierno, así lo denuncian al menos desde los sindicatos CC OO, UGT y CGT. Según ha advertido a través de un comunicado Pedro J. Linares, secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de Comisiones Obreras, si las cifras mantienen esta tendencia se podrían observar “los efectos negativos de la Reforma Laboral y de las políticas de recortes en la seguridad y la salud en el trabajo”.
Otro dato a tener en cuenta es el índice de accidentes mortales durante el periodo entre 2006 y 2011. Este índice se había mantenido a la baja hasta 2011 sin embargo, a partir de ese año, la agricultura y la construcción registran un aumento de los accidentes mortales de un 3% para la construcción y un 12% para la agricultura.
La crisis propicia que las empresas se apoyen en la Reforma Laboral para realizar dolorosos reajustes, muchas veces sin tener en cuenta el empeoramiento de las condiciones de los empleados La actual situación de crisis propicia las condiciones para que las empresas se apoyen en los instrumentos que ofrece la Reforma Laboral para realizar dolorosos reajustes, muchas veces sin tener en cuenta el empeoramiento de las condiciones de los empleados. José Luis Carretero, profesor de formación y orientación laboral, asegura que es común que los trabajadores acepten unas condiciones laborales precarias para no ser despedidos: “Personalmente conozco un caso en el que una mujer con un embarazo de riesgo fue llamada por la empresa para firmar un finiquito, con el estrés que esto conlleva para una mujer en su estado. Se está actuando sin ningún miramiento con las condiciones de las personas”, denuncia Carretero.
El aumento de las muertes por accidente laboral está ligado a factores como la temporalidad o la antigüedad, así se desprende de los datos sobre condiciones laborales publicados en años anteriores. De acuerdo con el Informe de Accidentes en el Trabajo de 2011, elaborado por UGT con datos del Ministerio de Empleo, la antigüedad en el puesto laboral está asociada a un mayor índice de accidentes mortales: los trabajadores entre 45 y 54 años sufrieron un total de 181 accidentes mortales durante la jornada laboral, la cifra más alta por franja de edad, seguida por los empleados entre 35 y 44 años con un total de 114 accidentes mortales en ese periodo.
Otro factor preocupante es la precariedad y la temporalidad laboral –dado que se firman diez contratos temporales por un indefinido–. María Dolores Martialbo, inspectora de trabajo en Zamora, explica que en las obras más pequeñas en el sector de la construcción es difícil controlar que se respeten las condiciones laborales: “En Zamora hemos pasado de grandes obras a obras más pequeñas de rehabilitación o remodelación, pero sometidas a un gran riesgo. Al ser obras de corta duración es más difícil que les llegue una inspección de trabajo, también debemos tener en cuenta que hay mucha competencia entre las empresas y éstas deben ofrecer presupuestos reducidos. Nosotros hacemos varias rutas para vigilar que todo esté en orden pero si, por ejemplo, la obra es en una vivienda privada, no podemos entrar sin una orden judicial.”

Evasión de las inspecciones

El descenso entre enero y abril de 2013 de los accidentes con baja durante la jornada laboral, un 5,6% menos de accidentes con respecto al mismo periodo de 2012, tampoco es un dato positivo si tenemos en cuenta que muchas empresas no declaran los accidentes en el puesto de trabajo. Marisa Rufino, secretaria de Salud Laboral de UGT, ha afirmado ante los medios que muchos accidentes no se declaran como laborales porque“las empresas quieren evadir la acción de la inspección de trabajo”.
La subcontratación y la reducción del gasto que las pequeñas y medianas empresas destinan a la prevención de riesgos también aumentan el riesgo laboral en el trabajo La subcontratación y la reducción del gasto que las pequeñas y medianas empresasdestinan a la prevención de riesgos también aumentan el riesgo laboral en el trabajo. “El 85% del empleo se encuentra en las pequeñas y medianas empresas y si se ven ahogadas económicamente intentan ahorrar por donde pueden, muchas veces recortan en prevención” declara José Luis Carretero. 
De acuerdo con los datos de UGT, un 40% de las empresas no forma a sus trabajadores en prevención y un 20% no ha realizado la evaluación de riesgos. CC OO también ha denunciado que las empresas acuden a servicios de prevención ajenos que exigen a sus técnicos y sanitarios mayor cantidad de trabajo en cobertura a empresas y empleados; con esta política las agencias de prevención ofrecen precios mejores pero reducen la calidad de los servicios prestados.

viernes, 19 de julio de 2013

IV Encontro Internacional A Economia dos Trabalhadores.

Del 9 al 12 de julio participé en el IV Encontro Internacional A Economia dos Trabalhadores, en la Universidad Federal de Paraiba, en la ciudad de Joao Pessoa (Brasil). En él se dieron cita académicos, activistas y trabajadores  de empresas recuperadas y cooperativas de numerosos países (Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile, Australia, México, Cuba, Sudáfrica, España, Uruguay, Inglaterra...) en un ambiente de debate fraternal y discusión constructiva incomparable y de una profundad digna de mención.

Mesa de apertura, junto a Flavio Chedid (Brasil) y Celia Pacheco (México)
Personalmente, tuve el honor de participar en la Mesa de apertura y en la Mesa Temática nº 2 ("Autogestión y sindicalismo"), así como de presentar una ponencia sobre la autogestión en el seno del 15-M español, en los talleres, así como de estar presente en casi todos los debates y conferencias, muchos de ellos de gran altura.

Mesa Temástica n 2 (Autogestión y sindicalismo), junto a Claudio Nascimento (Brasil,), Carlos Martínez  (Argentina) y Arimateia França (Brasil).


  Finalmente, también visitamos el asentamiento del Movimiento de los trabajadores rurales Sin Tierra (MST) de Zumbi dos Palmares (Paraiba), donde pudimos ver los resultados de  la lucha por la soberanía alimentaria y por la cooperación y la justicia social.

En Zumbi dos Palmares, junto a Andrés Ruggeri (Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires, de apoyo a las empresas recuperadas argentinas, y uno de los incombustibles organizadores del evento).


 Quiero desde aquí agradecer a todos y todas los organizadores del evento su magnífico trabajo, y a las maravillosas gentes que conocí en Joao Pessoa, su paciencia, su trato amable, y sus ganas de debatir y trabajar por esa otra sociedad de la cooperación y la solidaridad que empieza apuntarse en los intersticios de la actual.



jueves, 18 de julio de 2013

O trabalho assalariado

O TRABALHO ASSALARIADO (traducido en el blog brasileño A Batalha

José L. Carretero Miramar*

Tradução: Paulo Marques
Vivemos tempos de paradoxos: nunca houve tanta riqueza e dinheiro circulando, mas “temos que apertar o cinto” para sair da crise: há mais de seis milhões de pessoas sem emprego. O desemprego é percebido como o maior problema do país e parece que, por enquanto, a resposta dos sindicatos de concertação passa sobretudo pela renovação do pacto social. E a dos alternativos pela mobilização e chamados à Greve Geral...Não existe outra saída, “com a que está caindo”, que pedir emprego aos empresários? Abrimos o debate.

O trabalho não é um problema, e é, ademais, necessário, porque a transformação da natureza pela atividade humana é imprescindível para a sobrevivência da espécie e dos indivíduos. A este respeito, o único que mudou é que a enorme produtividade desatada pelo capitalismo tem entrado em contradição com os limites ecológicos e tem configurado um gigantesco mercado de bens de consumo desnecessários. Quiçá já não faça falta tanto trabalho para reproduzir a vida humana. Quiçá já tenhamos um excesso de atividades anti-sociais alimentadas pelo processo de acumulação sem fim em que consiste o capitalismo. Mas essa não é a questão principal.

O problema essencial- o que gera o mesmo processo de acumulação- de nosso tempo não é o trabalho, mas sim o trabalho assalariado. A relação assimétrica que impõe que uma pessoa, sem acesso aos meios de produção, deva vender sua força de trabalho a outra, proprietária dos mesmos, em troca de uma retribuição que há de permitir- trabalho doméstico não pago - reproduzir-se essa mesma força, para que a roda possa seguir girando no dia seguinte. A diferença entre o valor do que permite reproduzir a força de trabalho e o valor do que é produzido se chama mais-valia. E é um produto especificamente humano que é apropriado exclusivamente por uma das partes da relação.

Assalariado
Sustentada essa dinâmica essencial- o trabalho assalariado-, o problema se configura como uma questão relativa a uma relação de forças em um momento concreto. É o cenário de um conflito: a luta de classes. As vitórias parciais de uma ou outra parte permitem aumentar ou diminuir o grau de exploração, modificar os mecanismos por onde se expressam a mesma confrontação, desestruturar o adversário. Isso é o que tem ocorrido com o mundo do trabalho nas últimas décadas: a emergencia de um profundo processo de desestruturação, segmentação e debilitamento da classe trabalhadora por parte de um empresariado cada vez mais triunfante e organizado.

Subcontratadas, contratos temporários, deslocalizações, facilitação das demissões, flexibilidade absoluta em torno das condições essenciais de trabalho...constituem mecanismos, conscientemente desenvolvidos, para colocar os trabalhadores se enfrentando entre si.
A chamada descentralização produtiva- o que outros chamam o pós-fordismo- não é mais que uma brutal mutação que transforma um mundo do trabalho de operários, com contrato para toda a vida, com um certo contrapoder sindical e com o salário suficiente para poder fazer frente aos gastos de uma família patriarcal-modelo fordista-, em um magma ultra-flexível de posições diferenciadas, nadando desde os restos do anterior, cada vez mais acossados- o chamado core business- até as mil e uma formas de precarização pós-moderna; temporários, sub-contratados, em missão, falsos autônomos, com jornada parcial, em formação, etc...

Estrutura essencial
O que explodiu foi a ideia mesma do direito ao trabalho como elemento de racionalização da relação salarial, como normativa que legitimava e, ao tempo, limitava, a exploração inerente a forma capitalista de trabalhar. Agora estamos frente a uma mistura ultra-flexível entre a ditadura do Capital no centro de trabalho e mecanismos de domesticação da força de trabalho, como o desemprego em massa e a conformação de “zonas cinzas” entre o direito social e outros ordenamentos legais- falsos autônomos, práticas formativas, trabalho migrante, etc... Deveríamos trabalhar tanto? Provavelmente não. Deveríamos garantir uma remuneração básica a quem não consegue um emprego? Sem dúvida, sim. Mas não esqueçamos que nem a renda básica nem a repartição do emprego serão possíveis sem operar seriamente sobre a relação salarial. Sem tentar, organizadamente, influir sobre ela e, se puder, aboli-la. Como fazê-lo é uma pergunta complexa que daria para outro artígo. O que está claro é que a relação salarial é um espaço decisivo para discutir a estrutura essencial da sociedade.


*José L. Carretero Miramar. Profesor de Derecho del Trabajo e integrante del Instituto de CienciasEconómicas y de la Autogestión (ICEA)


sábado, 6 de julio de 2013

Economía Directa: Por qué la austeridad mata

Hoy hablamos sobre el libro "Por qué la austeridad mata" de David Stuckler y Sanjay Basu, en el que se cuestionan las políticas de recortes, qué está pasando con las consecuencias en tiempo diferido de la Reforma Laboral y, especialmente, sobre el vencimiento de los convenios colectivos y sus repercusiones sobre la negociación colectiva. Con José Luis Carretero y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Carlos Barba

http://www.ivoox.com/por-austeridad-mata-economia-directa-audios-mp3_rf_2176793_1.html


martes, 2 de julio de 2013

Vídeo de "Mercado laboral, sistema educativo y brechas sociales"

Vídeo de mi intervención "Mercado laboral, sistema educativo y brechas sociales. La construcción clasista de la democracia", en el curso "EL bienestar malherido. Estado, derechos y lucha por el bien común" organizado por  Nociones Comunes. La charla se dio el 16 de abril.